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Sabueso español

Sabueso español - Características básicas

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Grupo

6

Sección

Sección 1.2, Perros tipo sabueso de talla mediana. Raza española. Sinonimia: Sabueso norteño; sabueso asturiano, sabueso santanderino; sabueso alavés, sabueso navarro, sabueso astur cántabro

Nacionalidad

Española.

Talla

Altura a la cruz: Machos de 52 a 57 cm, y hembras de 48 a 53 cm.

Pelo

Tupido, corto, fino y pegado. Repartido por el cuerpo hasta los espacios interdigitales

Colores

Blanco y naranja, con predominio de uno o otro color y distribuido en manchas irregulares bien definidas y sin moteado. El color anaranjado puede oscilar desde un tono más claro (limón) al tono rojizo fuerte.

Cola

De nacimiento grueso e inserción media. Fuerte y poblada de pelo muy corto formando en la punta un pequeño pincel. En reposo su porte es curvado y bajo sobrepasando el corvejón; en trabajo es elevada en sable sin exceso.

Orejas

Grandes, largas y caídas. De suave textura, forma rectangular y punta redonda; están insertadas por debajo de la línea de los ojos y penden libremente en tirabuzón

Cráneo

De anchura media, siendo superior en los machos. Perfil convexo. La anchura del cráneo debe ser igual a su longitud. Visto de frente, debe ser abovedado.

Ojos

Medianos, almendrados, de color avellana oscuros. De mirada triste, noble e inteligente. Párpados pigmentados del color de la trufa; mucosas adosadas al globo ocular.

Nariz

Grande, húmeda y con ventanas anchas y de amplio desarrollo. Su color oscila desde un marrón claro a un negro intenso, acompañando siempre al color de las mucosas.

Pecho

Muy desarrollado, ancho, profundo y alto, llegando ampliamente al codo. Punta del esternón marcada. Costillas con espacios intercostales de gran amplitud y redondeadas, que albergan una gran caja torácica.

Miembros Anteriores

Perfectamente aplomados, rectos, paralelos; dan sensación de cortos y se aprecian claramente músculos y tendones.

Miembros Posteriores

Potentes, musculados y de excelentes angulaciones. Aplomos correctos, corvejones sin desviaciones, metatarso largo y pies fuertes

Pies

Pies anteriores: De gato. Dedos apretados, falanges fuertes y altas. Uñas duras y fuertes; almohadillas amplias y resistentes. Pies posteriores: De gato, ligeramente ovalados. Más alargados que los pies anteriores

Sabueso español - Ficha descriptiva

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• Cronología Moderna

1911.- Esta es una de las primeras razas autóctonas admitidas por la Real Sociedad Canina desde el momento de su fundación. 1977.- Se crea el Club de Sabueseros de España por Iniciativa de Francisco P. Ortuño. 1980.- Tiene lugar la primera concentración de sabuesos españoles en Cantabria, acontecimiento que se considera la primera exposición monográfica de la raza. 1985.- Se crea el Club Español del Sabueso Español y razas afines, afiliado a la Real Sociedad Canina

• Carácter

Cariñoso y manso, es un hermoso animal, que en el combate con piezas de caza mayor demuestra poseer una bravura y valentía poco común.

• Utilización

Perro de rastro para caza menor, aunque no desprecia el rastro de caza mayor, ya sea jabalí, ciervo, corzo, zorro lobo u oso. El cazador, informado por la voz (latir) del perro y sus modulaciones, conocerá el desarrollo de la caza del rastro y sus incidencias tales como rastro viejo o reciente, doble rastro, latir de parada o llamar a muerto. El sabueso español es el gran especialista en la caza de liebres a vuelta y es sumamente efectivo en el rastro de sangre.

• Manejo Práctico

Además de proporcionarle una alimentación e higiene adecuada, debe someterse a una buena preparación física, en vísperas del periodo de caza. Las necesidades de alimento en Kilo calorías diarias como ración de mantenimiento están en 1.440 Kcal

Sabueso español: Un veterano de nuestros montes

El término “sabueso” no designa en sí mismo el nombre de una raza, sino el de un tipo de perros apto para seguir el rastro de piezas de caza huidas o heridas. Es un perro al que caracterizan un fino olfato y un gran coraje para cazar en lo más cerrado del monte. Es un tipo de perro universal; sabuesos hay en todos los países europeos, en cada región adaptados a la cultura de caza local y al hábitat en el que desarrollan su labor venatoria. En la cinología británica se les conoce como hound, y todas las razas que en su nombre llevan la terminación hound son de rastro. El sabueso hispano por excelencia, rastreador de grandes cualidades, lleva siglos utilizándose para la caza de la liebre, actividad en la que se necesitan perros de buena nariz, busca persistente y gran resistencia física para perseguir durante horas a la liebre.

Este soberbio animal, de gran hermosura, es uno de los perros de caza más antiguos de la Península Ibérica. Su empleo en la España antigua, cubierta de densas masas boscosas, se extendía desde la Cornisa Cantábrica, donde sigue siendo ampliamente apreciado para la liebre y, sobre todo, el jabalí, hasta las serranías andaluzas. Aunque las referencias sean escasas, sabemos que en el siglo III ya tenía amplia difusión la caza con este tipo de perros, y para el siglo IX era el perro predilecto de reyes como Ordoño I o Ramiro I de Asturias. Se desconoce la fecha en la que los sabuesos llegaron a la Península Ibérica, pero los modernos estudios sobre la filogenia de las razas caninas mediante su ADN han permitido conocer que los perros son un grupo morfológicamente muy diverso pero genéticamente muy homogéneo, por lo que se admite que nuestro sabueso desciende del mismo tronco étnico que los perros de rastro galos, los Canis segusius, empleados por el pueblo celta que habitó la zona central de Francia. Jenofonte, en su libro didáctico intitulado ‘Cinegético’, describe ampliamente a los sabuesos galos y el modo en que cazaban.

Hispania

Pasaron las guerras, los pueblos conquistadores y los conquistados se perdieron en el olvido, pero el sabueso español pervivió. Los españoles cazábamos con sabueso antes de ser españoles; antes de la invasión romana los sabuesos ya aullaban en nuestros bosques tras la liebre, y lo siguieron haciendo durante el dominio árabe. Sabuesos acompañaron a Alfonso XI, el rey cazador, en sus jornadas de asueto. “Los ojos tristes et que caten adelante” (los ojos tristes y que miren al frente), dice el monarca en una colorista descripción de la raza. Toda la literatura venatoria hispana posterior, con Argote de Molina, en 1582, o Martínez del Espinar, en 1644, dedica gran atención al sabueso, a los métodos de su adiestramiento y a su empleo en la caza de todo tipo de piezas.

sabueso español 3Cinofilia y olvido

No se pude decir que el nacimiento de la cinofilia en España supusiese un hito importante para nuestro sabueso, que quedó siempre marginado, en tanto se apoyaban y fomentaban las razas extranjeras. Una sencilla comprobación a las inscripciones de la raza en el Libro de Orígenes Español (LOE) atestigua la veracidad de lo expuesto.

De 1911, año en el que el conde de Lérida funda la Real Sociedad Canina, hasta 1925, con la primera edición de los libros, se registraron seis ejemplares. Todos ellos procedían de un mismo criadero, afijo Del Cierro, propiedad de José de Argumosa, natural de Torrelavega (Cantabria), y todos eran de color negro y fuego, salvo uno chocolate y blanco. De 1925 a 1931 no se realizó ninguna inscripción. De 1931 a 1936 se registraron seis ejemplares procedentes del afijo Campijo, propiedad de Jesús Ibáñez, natural de Castro Urdiales (Cantabria), todos de color caoba y blanco.
Naturalmente, en los años de la Guerra Civil (1936-1939) no se producen inscripciones, y en los años de posguerra se llegó a afirmar que la raza había desaparecido. Un hecho importante se produjo para el sabueso español en 1965, pues se interesa por la raza quien al final aparece como su recuperador, Antonio Miján, con el afijo Monte Naranco.

Recuperación, la ilusión

Las nuevas generaciones de nuestra cinofilia se encuentran con una afición bien afincada en la sociedad, donde el perro de raza tiene prestigio y las razas autóctonas cuentan con el apoyo de las instituciones, pero no siempre fue así. Recuperar una raza como el sabueso español en los años sesenta y setenta del pasado siglo, cuando el prestigio de los perros franceses llevaba a los cazadores a cubrir sus hembras de sabuesos con azules de Gascuña o beagles, fue una labor de titanes. Un proceso que hubo de cumplir tres tiempos:

1. Prospección de la raza canina autóctona en el agro al que se encuentre ligada.
2. Selección, medición y descripción de aquellos sujetos que, por sus características fenotípicas y funcionales, se encuadran en el grupo racial de interés. Hubo que estudiar sus caracteres fanerópticos (manto, color, piel, tipo de oreja, dentadura, etc.), zoométricos (alzada, perímetros, angulaciones, índices y longitudes) y funcionales (aptitudes, etología, reproducción, etc.).
3. Redacción de un prototipo racial a partir de los datos obtenidos. Creación de asociaciones de aficionados a la raza y elaboración de programas de cría.

Gracias a la labor de un puñado de buenos aficionados, el sabueso español no terminó en ese libro de las razas caninas desaparecidas. Hay grandes hombres que realizaron una labor importantísima en su tiempo y, sin embargo, corren peligro de que la memoria colectiva, antojadiza e infiel, termine por ignorar. Uno de esos casos es Antonio Miján. A su empeño personal e ilusión debe mucho el sabueso español; su labor le erigió, posiblemente sin desearlo, en el salvador la raza sabueso español. Apenas nos ha dejado escritos u opiniones que permitan a las futuras generaciones apreciar y agradecer su callada labor. Durante treinta años crió una raza que, por el empuje de las modas caninas y el aluvión de los perros de rastro franceses, había dejado de interesar en nuestro país, dejadez en la que se incluía a la Real Sociedad Canina. Se encontró con una raza fuertemente mestizada y peleó por recuperar cuanto de original y de noble tiene el sabueso español. Fueron años de cría dedicados a fijar pigmentaciones y a mejorar estructuras, seleccionando el carácter  correcto en un perro de caza. Crió setter inglés y pointer para los cazadores españoles, y el dinero que estas razas le daban lo empleaba en mantener y seleccionar su plantel de sabueso español, raza para la que en aquellos años no había mercado.

Consolidación

En 1979 se creó en el seno de la Real Sociedad Canina un grupo de trabajo con el nombre de Comisión de Razas Españolas, siendo su primer director José Manuel Sanz Timón y contando entre sus miembros con personalidades de la cinofilia comprometidas con las razas autóctonas, como Jesús Vadillo (gos d’atura), Manuel Díaz Navarro (mastín español), Alonso Guasp y Pou (ca de bestiar), Carlos Contera (pachón navarro) y Antonio Miján, que sería nombrado primer juez especialista en sabueso español. Con el apoyo de la Comisión se realizaron en 1980 concentraciones de sabueso español en Torrelavega, Posada de Llanes y Cabezón de la Sal, las cuales contribuyeron a dar  publicidad a la raza y permitieron conocer su estado de conservación para tomar medidas adecuadas para su mejora. El I Symposium Nacional de las Razas Caninas Españolas, en 1982, con ponencias sobre la raza de Sanz Timón y Antonio Miján, y la celebración en diciembre de 1981 de la primera Gran Exposición Especial Nacional de Razas Españolas, organizada por la Real Sociedad Canina, nos permitieron afirmar que la raza había dejado atrás el peligro de extinción y tenía un futuro por delante.

sabueso español 4La talla, disparidades

En el estándar vigente en la FCI, válido desde el 26 de mayo de1982, leemos: “se observa en esta raza un elevado índice de dimorfismo sexual que se refleja en la diferencia de tamaño entre machos y hembras, siendo las hembras sensiblemente más bajas y de menor corpulencia. Altura a la cruz: Machos: de 52 a 57 cm., y hembras: de 48 a 53 cm. Se admite un centímetro de tolerancia sobre la alzada para ejemplares de excelentes proporciones”. La gran diferencia de talla entre un sabueso de 51 centímetros y otro de 58 centímetros, ambos admitidos por su patrón racial, tiene su origen en el estándar anterior a 1982, vigente durante más de un cuarto de siglo, que contemplaba la existencia de dos tallas, denominadas “tipo grande” o sabueso de Monte, con una alzada que oscilaba entre los 51 y 56 centímetros para los machos, y entre 49 y 52 centímetros para las hembras. De la otra talla, denominada “sabueso ligero” o sabueso lebrero, decía textualmente: “La talla será inferior a 51 cm. en los machos y a 49 cm. en las hembras”. En 1982, la escasez de ejemplares puros de una y otra talla aconsejó que el estándar se unificara para juzgar conjuntamente los dos tipos, especialmente porque en la raza el equilibrio de las formas tiene más importancia que la talla propiamente dicha, siempre que cumpla los demás apartados de su estándar.

EL CLUB

Con la denominación de Club de Sabueseros de España se crea, en 1977, la primera asociación preocupada por la conservación y fomento de la raza y germen de lo que es el club actual. La idea fue concebida por Francisco Prieto Ortuño y llevada a cabo gracias al patrocinio de la revista ‘Caza y Pesca’, que publicó en sus páginas la convocatoria de una reunión de aficionados a la raza. Este club no fue reconocido por la Real Sociedad Canina, fundamentalmente por la ambigüedad de su nombre. La Canina ha tratado siempre que los clubes se circunscriban a una raza o a un grupo muy homogéneo de ellas, y “sabueseros” es un cajón donde cabe demasiada variedad, desde perros franceses a británicos. El Club se fundó el 10 de agosto de 1985 con el nombre de Club del Sabueso Español y Razas Afines, siendo aprobados sus estatutos el 25 de marzo de 1986 por el Ministerio del Interior. Desde entonces ha pasado por diversas etapas, como es natural en este tipo de organizaciones, con momentos brillantes y otros apagados, pero lo que merece destacarse es el enfrentamiento callado, pero muy fuerte, que en su seno se produjo entre los que apostaban por un perro para las exposiciones de conformación al estándar (belleza), y aquéllos que querían y necesitaban un perro de trabajo, una raza moderna y funcional.
De acuerdo con los Reglamentos de Trabajo para perros de rastro aprobados por la Real Sociedad Canina, el Club puede organizar pruebas de caza cuya finalidad es “ser un auxiliar para la cría y su objetivo es destacar a los mejores ejemplares, para conocimiento de criadores y aficionados”.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Juan J. García Estevez y archivo).