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Podenco portugués

Podenco portugués - Características básicas

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Grupo

5

Sección

Sección 7 - Tipo primitivo. Perros de caza

Nacionalidad

Portugués.

Talla

Altura a la cruz: Pequeño: 20-30 cm. Medio: 40-54 cm. Grande: 55–70 cm. Peso: Pequeño: 4-6 kg. Medio: 1-20 kg. Grande: 20-30 kg.

Pelo

Dos variedades. El pelo es corto o largo, de grosor mediano. El pelo es liso cuando es corto, o áspero cuando es largo. El pelo corto es más abundante que el pelo largo. En los perros con pelo largo y áspero, los pelos del hocico forman barba.

Colores

Amarillo y leonado unicolores, con o sin manchas blancas.

Cola

De implantación más bien alta. Es fuerte, gruesa y puntiaguda; de longitud mediana. Durante el reposo cae entre los glúteos, hasta la altura del corvejón y se presenta ligeramente arqueada. Cuando el perro está en movimiento se eleva horizontalmente, algo arqueada, o doblada verticalmente en forma de guadaña, aunque nunca enroscada.

Orejas

De inserción oblicua y mediana. Son rectas y de gran movilidad. Se presentan verticales hacia el frente cuando el perro está alerta.

Cráneo

El perfil es casi recto. Las cejas son prominentes. El surco frontal es poco pronunciado. El occipucio es prominente. Stop poco pronunciado.

Ojos

Son oblicuos y pequeños. Su color va de la miel al marrón, según el color del pelaje. La pigmentación de los párpados es más oscura que la del pelaje.

Nariz

Delgada y truncada en forma oblicua, es prominente en su extremo. Su color es más oscuro que el del pelaje.

Pecho

Profundo, de amplitud mediana hasta el nivel de los codos. Es largo, con el esternón inclinado hacia atrás y hacia arriba. Costillas bien arqueadas e inclinadas.

Miembros Anteriores

Vistos de frente y de perfil, presentan aplomos adecuados. Son bien musculados y delgados.

Miembros Posteriores

Vistos desde atrás y de lado están bien aplomados. Son bien musculados y delgados.

Pies

Redondeados. Dedos largos, fuertes, juntos y bien arqueados. Las uñas son cortas y fuertes, preferiblemente oscuras. Las almohadillas son resistentes y duras.

Podenco portugués - Ficha descriptiva

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• Cronología Moderna

En las primeras exposiciones caninas celebradas a comienzos del siglo XX en Portugal ya se registran entradas de podencos portugueses. En la primera edición del Libro de Orígenes Portugués, en 1956, aparecen inscritos 29 ejemplares. El patrón racial (estándar) fue aprobado en 1955 adoptando tres tallas y dos variedades, pues el pequeño sólo figura con pelo liso. En 1978 el estándar fue modificado y se incorporó la variedad de podenco pequeño de pelo cerdoso. En enero de 1990 se funda Clube do Podengo Português, organismo que vela desde entonces por preservar y fomentar el uso de la raza entre los cazadores.

• Carácter

Perro de buen carácter, con un temperamento social similar al de nuestros podencos andaluces, no tiene esa independencia y altanería de los ibicencos, lo que le hace muy manejable en el campo. Tiene un temperamento poco complicado, inteligente y vivaz. Posee una gran pasión por la caza, es veloz y ágil. Requiere ejercicio frecuente, es muy activo. Es un perro limpio y amable, algo ladrador.

• Utilización

Estamos sin duda ante uno de los perros mejor dotados para la caza de conejos, lo que unido a su fácil manejo y mantenimiento, le han convertido en una de las opciones preferidas del cazador portugués. La variedad grande se emplea en caza mayor, como perro montero. La mediana y pequeña como perros para conejo. Como animal de compañía y perro ratero se usa también la talla pequeña.

• Manejo Práctico

Perro muy rústico y resistente, por sus características no precisa de cuidados especiales, siendo raras, si no inexistentes, las dolencias o enfermedades hereditarias. Es sobrio en su alimentación, no en vano comió durante lustros pan duro o sobras, pero ello no es óbice para que no se le de una alimentación equilibrada, rica en proteínas, especialmente durante la temporada de caza, y a las hembras preñadas y cachorros para obtener ejemplares bien formados.

Podenco portugués: Moldeado por la naturaleza

podenco portugues 3Hasta hace unos pocos años la FCI tenía dividido el podenco portugués entre el Grupo V (perros de caza mayor), donde encuadraba al de talla grande, y Grupo VI (perros de caza menor), donde encuadraba a las variedades mediana y pequeña. Es claro que el criterio para tal clasificación no era morfológico sino funcional, tomando en consideración las aptitudes cinegéticas relacionadas directamente con el tipo de caza sobre el que el perro es empleado. Una división que no era precisamente muy acertada, puesto que el podenco portugués grande, hoy muy raro de encontrar, se dedicaba esencialmente a la caza de la liebre y el conejo, y no a la montería. Con la remodelación de los grupos todas variedades han pasado a unificarse en el Grupo V, ahora denominado perros de tipo primitivo, lo que crea cierta dificultad en un intento de tratar el conjunto de la raza como éste.

Portugal, nuestro país vecino, posee unas interesantes razas caninas en general poco conocidas entre nosotros. Las razas de perros portugueses tienen características bien definidas, se trata de tipos rústicos, de apariencia primitiva, sin esa belleza sofisticada de las razas más modernas. Ésta es la principal razón de la escasa difusión que gozan fuera de sus fronteras, una limitación injusta puesto que son perros muy equilibrados, muy naturales, de temperamento vivo y espontáneo, cualidades todas tan apreciadas actualmente por los amantes de los animales y la naturaleza.
Algunas de estas razas, gracias al empeño de los criadores en la última década, han comenzado a difundirse por Europa, especialmente en Francia y Reino Unido. Quizás el mayor problema que históricamente haya frenado la expansión de las razas portuguesas sea la ubicación geográfica del país, con las largas distancias que esto le impone para llegar a Centroeuropa.

La canicultura portuguesa está en manos del Clube Português de Canicultura. En 1897 se fundó el Club dos Caçadores Portugueses, con sede en Lisboa, entre cuyos integrantes se encontraban muchos aficionados a los perros, especialmente de caza. Este club obtuvo el título de Real en 1906 como concesión del rey Carlos de Bragança. En 1908 varios socios del Club tomaron la decisión de organizar en Lisboa una exposición canina al uso de las que por aquel entonces venían celebrándose en toda Europa. No fue hasta 1931 que se crease una sección específica del perro en el Club de Cazadores, obteniendo en 1933 el reconocimiento como país federado en la Federación Cinológica Internacional (FCI) En 1936, ante el desarrollo que estaban teniendo los perros de raza, se creó el Livro de Origens Português (LOP). Un hecho tan curioso como interesante fue la concesión que el Club obtuvo en 1939 del Kennel Club inglés para ser su representante. La asociación conocida como Clube Portugués de Canicultura, aunque tuvo la génesis expuesta, en realidad jurídicamente no apareció hasta 1955, año en que su funcionamiento fue aprobado por la Administración Pública.

En la última década se han organizado en Portugal diversos simposios y actos similares con la finalidad de estudiar y conocer su cabaña autóctona canina. También se están organizando exposiciones especializadas en razas portuguesas. Uno de los problemas que se le presentan a las razas autóctonas, y esto es perfectamente aplicable también a España, es el escaso valor económico que se les atribuye como perros de la tierra, como el chucho de toda la vida. Las razas nos dan información sobre el estatus social de su poseedor. Por ejemplo, los perros de muestra con un gran pedigrí, que han sido importados desde el país de origen de la raza, se corresponden a personas con un gran poder adquisitivo. Lo cierto es que las razas autóctonas, por habituales, por cotidianas, son muchas veces rechazadas, poniendo en duda su utilidad. Algo injusto, pues tales perros atesoran, junto a buenas cualidades temperamentales, en nada superables por razas más exóticas, una perfecta adecuación a la climatología de su país y las especies que lo pueblan.

Podencos en Portugal

Ninguna raza canina es tan genuinamente característica de la cuenca mediterránea como los podencos, ecotipo de perro conejero con amplia difusión por su eficacia en la caza. Los podencos portugueses tienen un origen común con los podenco ibéricos o andaluces, y sólo la moderna cinología, con su capacidad de crear o inventar razas, ha trenzado los mimbres de separación entre unos y otros.

Hay una inmensa zona árida (Sahara, Arabia, Asia central y desierto de Gobi) que se extiende como un cinturón desde el Océano Atlántico hasta el Mar de China, y en ella hay constatada la existencia de un perro de orejas erguidas y cuerpo esbelto y largo, empleado en la caza. Ése es el ancestro de nuestro podenco. En la pintura rupestre de Tassili-n-Ajier, de finales del séptimo milenio antes de Cristo, se representa a cazadores con perros de orejas erectas. Encontramos estos mismos perros cazando en la tierra de los faraones, miles de años más tarde. Las representaciones de caza de antílopes en las riberas del Nilo encontradas en la tumba de Hemaka, unos cinco mil años antes de Cristo, nos hablan ya del tessem, el gran podenco egipcio que sería inspiración para las representaciones del dios Anubis.

Se supone al pueblo fenicio como el difusor de los podencos por el Mediterráneo, y de hecho los podencos se encuentran en las regiones visitadas por estos antiguos mercaderes. Hacia el tercer milenio antes de Cristo los fenicios establecieron contacto comercial con Egipto, desplegando usos y productos de este pueblo por las numerosas colonias comerciales que fundan en el Mediterráneo. Gracias a ellos encontramos podencos en Sicilia, Malta, Cerdeña, Ibiza y el país de Tarsis (la antigua Iberia). Su extensión por la Hispania Bética y Tarraconensis y por la Lusitania, las tres provincias romanas, fue gradual e imparable. Con una enorme capacidad de adaptación a todo tipo de terreno y una marcada preferencia por el conejo, su éxito en el mediodía ibérico fue inmediato, aportando alimento a unos pueblos que pronto lo adoptaron como suyo y que lo emplearon en cazar los abundantísimos lepóridos de sus campos. No en vano los romanos nos apodaban “tierra de conejos”. El poeta romano Catulo nos llamaba hijos de la “cuniculosa Celtiberia” y afirmaba que nos limpiábamos los dientes con orines de conejo.

Son perros básicamente moldeados por la naturaleza y perfectamente adaptados a los medios orográficos y climáticos de donde proceden, y sobre los que la intervención del hombre ha sido mínima. En su medio ecológico pueden sobrevivir sin la protección humana, ya sea cazando individualmente a la carrera o cooperando en grupo. Ello permitió su supervivencia en los momentos más difíciles de la historia. La raza se vio reforzada posiblemente por otros graiodes traídos a la Península por los árabes, aunque este punto daría para una larga discusión, ya que este pueblo siempre prefirió a los lebreles de orejas caídas (galgos) sobre los de orejas enhiestas.

Aunque actualmente se pueden encontrar buenos ejemplares de podenco portugués en todo el territorio nacional, las provincias que tienen mayor tradición en la cría y caza con podencos son precisamente las meridionales. Los podencos pequeños son más comunes en el Alto Alentejo, los medianos en la cuenca del Duero y los grandes en las sierras alentejanas.

podenco portugues 4Podenco grande

Se encuentra prácticamente extinguido. Con una talla de 55 a 70 centímetros a la cruz y un peso que puede alcanzar los 30 kilos, es el tipo original de la raza, sobre el que se han moldeado las variedades mediana y pequeña. Su empleo venatorio fue la caza mayor, especialmente la del jabalí, en la que desarrolla un comportamiento parejo al de los podencos andaluces de rehala. No obstante, desde muy antiguo ésta se simultaneó con la caza de conejos. La primera referencia escrita del “cao coelheiro” (perro conejero) es de 1199, durante el reinado de Sancho I; desde esa época se suceden las menciones de los podencos que vienen siendo utilizados en las monterías reales, donde cazan integrados en rehalas. En las primeras exposiciones caninas celebradas a comienzos del siglo XX en Portugal ya se registran entradas de podencos portugueses, y en la primera edición del Libro de Orígenes Portugués, en 1956, aparecen inscritos 29 ejemplares. El podenco grande sufrió un duro revés en la década de los sesenta, consecuencia de la errónea política forestal portuguesa, que ocasionó una drástica disminución de jabalíes en las sierras. El Club lucha actualmente por preservar este tesoro autóctono portugués.

Podenco mediano

El hecho de que actualmente sea mucho más numeroso que la variedad de talla grande es, sin duda, por su mejor adaptación al medio y no porque sea el tipo genuino. Es un perro con muy buen rendimiento cazando conejos, lo que le ha hecho ganarse el aprecio de los cazadores lusos en los ambientes más rurales. La población es principalmente de pelo duro: animales austeros, duros e infatigables en el trabajo. En el campo no parece haber impedimento a su agilidad, usando sabiamente el olfato para dar con el conejo encamado. También se le utiliza al estilo de los spaniel, como levantador. Tiene menos muestra que el podenco andaluz, esbozando apenas un ligero conato que el cazador debe saber apreciar, pero es perro que da mucha caza.

Podenco pequeño

Esta variedad de podengo, extraordinario en la caza de conejos, ha ocupado en los últimos años un importante puesto como animal de compañía en muchos hogares portugueses. El podenco pequeño es una variación del mediano sin perder ninguna de sus características. Por su carácter amigable y alegre, se adapta muy bien a la vida en las ciudades. Como los restantes podencos es una raza muy natural, libre de toda manipulación y de deficiencia genética. Es fácil de mantener, raramente ladra y se apega mucho al propietario.
El podenco en su talla más pequeña fue utilizado tradicionalmente como ratero, controlando las plagas en los graneros y granjas, y desde el siglo XV acompañó a los conquistadores portugueses en sus carabelas, librando los barcos de tan molestos roedores. También trabajó como terrier, entrado en la zorrera con valentía, pero especialmente es un conejero al que no hace sombra ni el de talla media.

EN LA CAZA

El podenco portugués caza por tradición en recovas de cuatro a seis ejemplares, un número de perros que resulta más que sobrado para mover terrenos amplios. De comportamiento muy social, trabaja muy bien en conjunto, estando cada perro atento a las acciones de sus compañeros de cuadrilla. Es también muy bueno como cazador solitario. Además de la caza conejil, se le emplea a veces en la de la liebre y otras piezas. Caza tanto de vista como de nariz y oído. Dejando de lado las variedades de rehala (podenco grande), que como ya he dicho prácticamente han desaparecido de Portugal, es ante todo un perro conejero utilizado para dar con la pieza y llevarla a la escopeta.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Lancha del Rayo).