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Perdiguero de Burgos

Perdiguero de Burgos - Características básicas

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Grupo

7

Sección

Sección 1º: Perro de muestra continental, tipo braco

Nacionalidad

Española.

Talla

Machos de 62 a 67 centímetro y hembras de 59 a 64 centímetros.

Pelo

Tupido, de mediano grosor, corto, liso y repartido por todo el cuerpo hasta los espacios interdigitales. Más fino en la cabeza, orejas y extremidades.

Colores

Los colores básicos son el blanco y el hígado. Estos colores se mezclan irregularmente, dando capas jaspeadas en hígado, hígado canoso, mosqueadas en hígado y otras combinaciones.

Cola

De nacimiento grueso e inserción media. Tradicionalmente se amputa entre un tercio y la mitad de su longitud.

Orejas

Largas, caídas y de forma triangular. Insertadas a nivel de la línea de los ojos.

Cráneo

Ancho, fuerte, abovedado y de perfil convexo; surco central bien marcado, cresta occipital poco pronunciada.

Ojos

Medianos, oscuros, de color avellana. La piel de los párpados es medianamente gruesa. El párpado inferior deberá ser lo más pegado posible al globo ocular.

Nariz

Marrón oscura, húmeda, grande y ancha, con ventanas bien abiertas.

Pecho

Ancho y profundo, alcanza el nivel del codo. Costillas de buen desarrollo, redondeadas, no planas.

Miembros Anteriores

Perfectamente aplomados, rectos y paralelos.

Miembros Posteriores

Potentes y musculados, bien aplomados con angulaciones correctas, con corvejones bien marcados y angulados.

Pies

Del tipo denominado “de gato”, con dedos apretados y fuertes.

Perdiguero de Burgos - Ficha descriptiva

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• Cronología Moderna

Carlos Crestar en 1903 se lamenta del crítico momento por el que pasa la raza del perro perdiguero de Burgos. Emilio Illá apunta en 1921 la influencia del pachón de Navarra en la conformación del tipo perdiguero de Burgos. En 1912, tras la fundación de la Real Sociedad Canina, el perdiguero de Burgos es reconocido como raza autóctona. En 1980 se funda la Asociación Española del Perro Perdiguero de Burgos. En 1985 se funda del Club de Amigos del Perdiguero de Burgos.

• Carácter

Sociable, dulce, carente de agresividad, con una marcada inteligencia funcional que facilita su adiestramiento. Trabaja bien tanto en solitario como formando pareja o cuadrilla con otros perros, con los que no tendrá enfrentamientos jerárquicos.

• Utilización

Perro de muestra empleado fundamentalmente en la caza de la perdiz roja y el conejo, pero con sobradas aptitudes para cazar otras piezas e incluso como perro de sangre en montería.

• Manejo Práctico

La ración de mantenimiento para un macho se sitúa entre 1.500 y 1.700 kilocalorías diarias (cien kilocalorías diarias menos para las hembras). Estas cantidades deben aumentarse en los ejemplares sometidos a una intensa actividad física hasta llegar a las 5.000 Kcal diarias.

Perdiguero de Burgos: Estandarte de Castilla

El perdiguero de Burgos nació como raza genuinamente castellana, de Castilla la Vieja, tierra de hermosos y sorprendentes paisajes, ligado al solar burgalés donde abundaba el conejo y la perdiz, en cuya caza probó mil veces su linaje de buena cuna. "Un buen perro perdicero que no se aloque con los rastros, que no levante las perdices en Pekín, es más difícil de conseguir de lo que parece", son palabras de Miguel Delibes, que sabía mucho de cazar la perdiz en las tierras castellanas.

En esta época de exaltados nacionalismos, en que se zahiere a Castilla presentándola como la culpable de todos los males de España, no es de extrañar que ocurra lo mismo con los hijos de su tierra y que así se haya tratado de presentar al perdiguero de Burgos, mostrándolo como un animal poco dotado, cuando no inútil, para la caza. Nada más falso, y los que sentimos el orgullo de ser castellanos hacemos bien en jactarnos de tener un gran perro de muestra. El perdiguero de Burgos es un perro atlético, de talla grande y constitución fuerte, en el que encontramos una estructura ósea maciza unida a una potente musculatura formada por músculos cortos y poderosos, como corresponde a su característica de perro trotador. Por su aguante de trotador se desenvuelve bien en todo tipo de terrenos, lo mismo en llanura que en el sotobosque, y por su equilibrio psíquico trabaja sin dificultad tanto en solitario como en pareja o pequeñas cuadrillas. Su alto instinto social permite ese trabajo en grupo sin rivalidades, sin competencia, consintiendo la muestra del compañero sin interferir ni espantar las piezas.

Se trata de canes muy eficaces y fáciles de manejar, animales que reúnen las cualidades que más apreciamos en los perros de muestra: docilidad, trabajo para la escopeta y facilidad de adiestramiento. Lo que el aficionado exige a su perdiguero de Burgos es utilidad práctica, soltura en la caza, arranque decidido, resistencia. Que exhiba un trote continuo, enérgico, aunque no impetuoso, mostrando un efectivo dominio del olfato, pronto a recibir el más leve olor, y haciendo gala de una búsqueda muy diligente.

Más que un especialista

Estamos ante un fuera de serie cazando codornices y conejos, un perro de la tierra, forjado a lo largo de los años en un clima y terreno duros y con piezas muy bravas. Perro precoz, desde muy joven sabe encontrar codornices en esos terrenos donde otros perros fracasan. Al analizar a un burgalés debemos limpiarnos de tópicos y lugares comunes. No tiene el burgalés la espectacularidad en la muestra de un setter o la vivacidad y el galope tendido de un pointer, pero sería de ilusos pretender encontrar en estas razas exóticas la resistencia y sobriedad de nuestro perdiguero.
La marcha típica de la raza es un trote económico, suelto, potente y sin ambladura. Al trote su velocidad es bastante más rápida de lo que piensan los que no le conocen, realizando impresionantes quiebros y cambios de dirección cuando recibe vientos. Con su andadura uniforme resiste por amplio que sea el cazadero o dura la jornada. Su forma de cazar es muy típica, con la cabeza oscilante a media altura y la cola inmóvil hasta que recibe emanaciones de la pieza.

Su búsqueda es metódica, acompasando su paso al del cazador y demorándose en buscar en aquellas zonas donde pueda haber caza oculta, por lo que se deja pocas piezas detrás. Su sentido innato de la obediencia, su dependencia del dueño, hacen que la búsqueda, aun entrando en contacto con la caza, quede supeditada siempre a las indicaciones que reciba del conductor. No se alarga y no levanta las piezas fuera del alcance del arma.

Años de formación

Mucho se ha especulado sobre los años de formación de la raza, habiendo aportado información y teorías cinólogos de gran capacitación en nuestros perros autóctonos como Carlos Contera, Carlos Salas o Manuel Sanz Timón. Voy a exponer sucintamente los hechos, para delimitar la fecha en que se dieron las condiciones que permitieron a la raza prosperar. William Arkwright fijó con bastante exactitud la fecha en que el perro de punta español, que él denominaba old spanish pointer, fue introducido en Gran Bretaña. Valiéndose de un exhaustivo análisis documental llega a la conclusión de que el predecesor del pointer desembarcó en suelo británico entre 1700 y 1725, atreviéndose incluso a fijar el año 1713 como el más probable, y así escribe: “como por la Paz de Utrecht (1713) el ejército británico regresó a su patria, nada podría ser más natural que los oficiales ingleses llevasen consigo ejemplares del maravilloso perro de punta del país en el cual habían permanecido aproximadamente nueve años”. La Paz de Utrecht puso fin a la Guerra de Sucesión española (1701-1713), un conflicto internacional por la sucesión en el trono de España tras la muerte de Carlos II de Austria, en la que participaron ejércitos de Francia, Baviera, Austria, Inglaterra, Portugal, Países Bajos y Saboya. Al firmarse la paz en 1713 regresan a Inglaterra las tropas de esa nacionalidad que habían combatido en España a las órdenes de lord Peterborough. Sus oficiales, miembros de la nobleza y grandes terratenientes, cazaron en España auxiliados por perros de muestra españoles y se llevaron consigo ejemplares para cazar en su país. Los primitivos criadores de pointer son en su mayoría militares descendientes de los que habían combatido en España, y muchos de los pointer más antiguos llevaban nombres españoles como “Don Sancho” y “Pero”, deformación de la voz “perro”. Por las descripciones de los cazadores ingleses sabemos que el old spanish pointer era un perro con las características morfológicas propias de los pachones, no del perdiguero de Burgos. La conclusión, evidente, es que para el año 1713 los perros de muestra con características similares al perdiguero de Burgos apenas tenían difusión en el solar hispano.

perdiguero burgos 3Otro acontecimiento histórico viene en nuestro auxilio para arrojar luz sobre el asunto, y como es frecuente en la historia de los hombres, es otra guerra. La primera mención que se tiene del perdiguero de Burgos es debida a un oficial de la Legión Güelfa (The King’s German Legion), un cuerpo mercenario compuesto por alemanes bajo bandera británica que, procedentes de Hannover, desembarcaron en Portugal y entraron en España en 1808 para enfrentarse a las tropas de Napoleón, comandadas por el general Soult (aquél con cuyas bombas se hacían las gaditanas tirabuzones). Tras la batalla de Gamonal (también conocida como batalla de Burgos) en 1808, quedaron de guarnición en Burgos hasta el final de la guerra. El mayor Ludlow Beanish, oficial de intendencia de la Legión Güelfa, menciona en el inventario de embarque de las tropas que se retiran de Burgos que algunos oficiales se llevan consigo unos perros de muestra que se crían con el nombre de perdigueros.  Tenemos así dos fechas, 1713 y 1808, un espacio de algo menos de cien años en el que se forjó en el solar burgalés este valioso perro de muestra. Es significativo que carezcamos de toda referencia de un perro o raza con las características del perdiguero de Burgos anterior al siglo XVIII, lo que hace suponer que la raza no se encontraba consolidada con anterioridad a ese siglo.

Los bracos modernos

El viejo perro de muestra de hocico cóncavo, de insuperables aptitudes para la caza de las aves, que en Portugal dio origen al perdiguero portugués y entre nosotros al pachón navarro, tuvo que compartir el espacio cinegético con un nuevo braco, el perdiguero de Burgos. Según Domingos Barroso (‘O Perdigueiro português’, Gazeta das Aldeias, 1948), un perro de muestra procedente de Francia entró en España rivalizando con los pachones autóctonos. Barroso, al darle origen francés, hace referencia al antiguo Reino de Navarra, que se extendía por territorios de España (la actual Navarra española) y de Francia, la Gascuña (llamada Navarra francesa o Baja Navarra). Según los cinólogos franceses, sus seis razas locales de braco (Braque de l’Ariage; Braque d’Auvergne; Braque du Bourbonnais; Braque Dupuy; Braque francaise type Gascogne y Braque francais type Pyrineés) proceden de un mismo tronco, el viejo braco francés originario del antiguo Reino de Navarra, por lo que se refieren a él indistintamente como “braque de Navarre” y “vieux braque Franchise”.

El perro de punta hispano con cabeza de ejes cráneo faciales divergentes dio origen a la mayoría de los bracos continentales, en tanto que el perro con cabeza de ejes cráneo faciales convergentes produjo el perdiguero portugués, el pachón navarro y el pointer. Por algo decían los antiguos que Hispania era solar de buenos perros perdigueros.

Aquél perro navarro que según el portugués Domingos Barroso nos invadió poseía una acertada conjunción de características propias de dos grupos étnicos diferenciados, los pachones y los sabuesos. De los primeros toma cualidades como la muestra, la búsqueda por alto, un trote suelto y desenvuelto, la facilidad para el cobro y la habilidad para cazar en mano, en tanto que los sabuesos le dejaron la conformación craneana con ejes divergentes y una afición al pelo tan asentada como a la pluma, así como una voz firme y la facilidad para seguir rastros.

Buscando a la raza

Este seguro y potente perro de muestra, con grandes dotes para cazar en los terrenos más abruptos y en las peores condiciones climáticas, sufrió a mediados del pasado siglo el olvido, desplazado por los perros de caza británicos. Si las razas de animales domésticos autóctonos, como nuestras vacas, cerdos o gallinas tradicionales, se vieron desplazados por los ganados holandeses o suizos, qué no sería de los perdigueros, que no dan leche, carne o huevos. En el coto de caza cualquier pointer sería preferido al tradicional perdiguero de Burgos. Hoy, por suerte, sabemos que no todo lo extranjero es mejor y que la diversidad genética es riqueza y garantía de futuro. Pero hemos pagado un alto precio por nuestra ignorancia, pues importantes razas de animales domésticos desde el punto de vista útil, productivo y cultural, genuinamente hispanas, se han perdido definitivamente.

Por fortuna, éste no es el caso del perdiguero de Burgos. Su supervivencia se debe a un reducido grupo de incondicionales, criadores inteligentes y comprometidos que con los mínimos recursos lucharon para conservar y mejorar sus características raciales. Hoy el perdiguero de Burgos tiene el futuro asegurado y mediante una adecuada promoción ha traspasado nuestras fronteras. En los últimos años he podido apreciar su presencia en exposiciones europeas, especialmente en Alemania, y me encuentro seguro de que irá en incremento su participación en este tipo de competiciones.

Cinología oficial

Los primeros perdigueros de Burgos registrados en el LOE (Libro de Orígenes de la Real Sociedad Canina de Madrid) fue una pareja inscrita con los nombres de “Pito” y “Sira”, ambos de Madrid, que consiguieron premio extraordinario en la exposición canina de primavera del año 1912. En esta época la ausencia de estándar dificulta la mejora de la raza y las inscripciones se realizan con cuentagotas. Para el año 1920 se han registrado tan sólo 120 perdigueros de Burgos, en tanto que el número de pointers es ya de 220, iniciándose el empuje de la raza británica que tanto daño haría a nuestro perro autóctono. Los primeros criadores fueron Tomás Owens y Pérez del Pulgar (Conde de Zenete), con el afijo Spain, y Juan Dorado, bajo el afijo Dirdan, ambos de Madrid. Hasta 1936 son 319 los perdigueros de Burgos inscritos, de los que tres fueron campeones de España: “Chico” (LOE 756), “Lenin” (LOE 726) y “La II” (LOE 2755).

Con la Guerra Civil la crianza prácticamente desaparece y los criadores dejan de registrar sus perros, aunque la raza no sufrió grandes daños, pues seguía vinculada al medio rural y la comarca de Burgos fue de las menos castigadas por la contienda. Se reinician las inscripciones en 1946, pero son pocos los criadores que registran sus ejemplares y los que lo hacen crían con excesiva consanguinidad. El perdiguero de Burgos estuvo a punto de desaparecer como consecuencia de nuestro abandono. Recordemos las palabras que con ironía escribió el padre Domingos Barroso en su libro ‘O Perdigueiro português’: “Los españoles acostumbran llamarnos hermanos y verdaderamente lo somos, al menos en la falta de cuidado con que ellos y nosotros dejamos que se pierdan nuestras cosas”. Hoy esta situación está superada y el perdiguero de Burgos cuenta con un nutrido grupo de simpatizantes que se afanan en mantenerlo vivo.

perdiguero burgos 4ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DEL PERRO PERDIGUERO DE BURGOS

Esta asociación fue fundada en el año 1980, procediéndose a su inscripción en el antiguo Registro General de Asociaciones y autorizándose su funcionamiento por el Ministerio del Interior en 1983. El Real Decreto 558/2001, por el que se regula el reconocimiento oficial de las organizaciones o asociaciones de criadores de perros de raza pura, vino a llenar un vacío jurídico que los aficionados llevaban mucho tiempo demandando. En el mismo se definían aspectos tan importantes como qué es una raza española, “aquellas razas puras originarias de España, con prototipo y aptitudes definidas, ligadas tradicionalmente a la ganadería por sus actividades de pastoreo y manejo del ganado, la guarda, caza”, y se asumía la necesidad de su salvaguarda y fomento. Ese Real Decreto fue con posterioridad modificado por otras disposiciones legales, correspondiendo hoy a cada comunidad autónoma el reconocimiento de los registros genealógicos o libros de orígenes oficiales de las razas caninas. La AEPPB fue reconocida oficialmente para todo el territorio del Estado español el 23 de junio de 2005 por la Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Junta de Castilla y León. Sin embargo, la Real Sociedad Canina de Madrid, entidad privada asociada a la Federación Cinológica Internacional (FCI), no tiene reconocida a esta asociación. Por nuestro ordenamiento jurídico, la Real Sociedad Canina debe admitir los pedigríes que emite la AEPPB en igualdad de derechos que los de ella, y por tanto acceder así a los premios y títulos de la FCI, pero al parecer hay ciertas dificultades para ello. La AEPPB apostó desde sus inicios por la búsqueda de un perro funcional, en el que los resultados en el cazadero fueran la primera meta del criador, seleccionando ejemplares en los que las aptitudes cinegéticas, la corrección morfológica y el carácter estuviesen hermanados.

CLUB ESPAÑOL DE AMIGOS DEL PERDIGUERO DE BURGOS

Este club se fundó en 1985 en los locales de la Delegación Burgalesa de Caza, nombrando como primer presidente a Víctor Alonso Varona. Esta asociación cuenta con el reconocimiento de la Real Sociedad Canina de España y por consiguiente sus pedigríes y títulos son homologados por la Federación Cinológica Internacional. Desde el año 2003 viene organizando pruebas de caza con la finalidad de conocer la situación de la raza en el trabajo práctico, lo que ha supuesto una manifiesta mejoría en el conjunto de la raza que controla. Muy importante ha sido su apuesta por eliminar un tipo de perdiguero de Burgos hipertípico, linfático, con gigantismo, que el error de algunos jueces caninos puso de moda en la década de los ochenta.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Archivo).

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