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Drahthaar (Deutsch Drahthaar)

Drahthaar (Deutsch Drahthaar) - Características básicas

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Grupo

7

Sección

Sección 1: Perros de muestra continentales

Nacionalidad

Alemana.

Talla

La altura a la cruz en los machos es de machos 61 a 68 centímetros, y en hembras de 57 a 64 centímetros.

Pelo

Duro, de alambre, denso y apretado. La capa externa mide aproximadamente de dos a cuatro centímetros de longitud. Posee una densa lanilla interna impermeable.

Colores

Pardo o negro salpicado, con o sin placas. Pardo con o sin marca blanca en el pecho. Ruano claro.

Cola

De preferencia llevada horizontalmente o un poco hacia arriba, sin verse empinada. Convenientemente amputada para la caza.

Orejas

De tamaño mediano, de implantación alta y amplia, no torcidas.

Cráneo

Plano, moderadamente amplio. Depresión fronto-nasal muy notoria.

Ojos

Lo más oscuros posible, ni saltones ni hundidos. Párpados bien adyacentes.

Nariz

Fuertemente pigmentada correspondiendo al color del pelaje, con orificios nasales bien abiertos.

Pecho

Amplio y profundo, llegando el esternón lo más atrás posible. Costillas bien arqueadas.

Miembros Anteriores

Vistos de frente, rectos y paralelos. La distancia del piso a los codos debe ser más o menos igual que la distancia de los codos a la cruz.

Miembros Posteriores

Vistos desde atrás, rectos y paralelos, con buenas angulaciones de la rodilla y el corvejón. Huesos fuertes.

Pies

Ovalados, cerrados, con almohadillas gruesas, compactas y resistentes.

Drahthaar (Deutsch Drahthaar) - Ficha descriptiva

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• Cronología Moderna

El drahthaar es creado a finales del siglo XIX por el barón S. Freiheer von Zedlitz a partir de las razas podelpointer, stichelhaar y airedale terrier. Es posible también el aporte de sangre de braco alemán. En 1910 se crea el Club con el nombre de Verein Deutsch Drahthaar. La raza se difunde con gran rapidez en Alemania. Para 1912 ya había 700 sujetos inscritos en los libros de orígenes del Club. Actualmente el número de nacimientos sobrepasa en cerca de un millar al de bracos alemanes.

• Carácter

El drahthaar es un perro enérgico y voluntarioso, lo que no quiere decir que sea un animal indomable. Bien jerarquizado, es por el contrario un perro obediente y con una gran disposición a aprender. Se ha de rechazar el tópico de que es un perro de carácter difícil. En la casa es un excelente perro de guardería, quizá el único perro de muestra que tiene esta capacidad.

• Utilización

Los cazadores alemanes han creado un perro verdaderamente universal, pues es apto para todas las modalidades cinegéticas por su versatilidad. Su reputación de buen cazador no es gratuita, desempeñando con soltura tanto las labores tradicionales de los perros de muestra como aquellas propias de la caza mayor, como el pisteo de sangre.

• Manejo Práctico

Perro de natural sano, apenas necesitas más cuidados veterinarios de los comunes a todos los perros. Sus necesidades alimenticias estimadas para el ejemplar adulto, como ración de mantenimiento, están estimadas entre las 1.500 y las 1.600 kilocalorías diarias, que deben incrementarse en temporada de caza.

Drahthaar (Deutsch Drahthaar): El perro de caza integral

Estamos ante un poderoso perro de muestra alemán, cuya característica capa de pelo espinoso y durísimo le otorga su nombre, pues precisamente en alemán drahthaar significa ‘pelo de alambre’. Esta capa le hace especialmente útil en aquellas zonas donde el bosque o los zarzales son más tupidos, así como en los pantanos. Dotado de un temperamento ardoroso y vivaz, necesita ser dominado con energía, precisando un adiestramiento ejercido con autoridad. Como cazador es un perro de cualidades excepcionales.

En países como España, Francia o Italia el drahthaar es empleado casi con exclusividad como un perro de muestra para caza menor, lo que indudablemente supone limitar su funcionalidad. El drahthaar es un perro de caza dotado de muchas cualidades, pero no precisamente de la rapidez de las razas británicas, valor que realmente no es tan transcendente para el hecho cinegético a la hora de juzgar su potencial en la caza. En este artículo nos centraremos en  el trabajo del drahthaar como perro de caza mayor.

Drahthaar 3Decir drahthaar es decir totalidad, es ver encarnada en un perro la idea más ambiciosa y completa del auxiliar cinegético que ha tenido la cinofilia: el perro de caza integral, aquél que señala correctamente, que cobra bien en tierra y agua, que caza pelo y pluma y que es capaz de seguir los rastros de sangre y busca la caza mayor. Esta idea antigua del perro multiuso, que se abandonó en Inglaterra, cuna de la caza moderna, perduró en Centroeuropa y aún es la más apreciada en aquellas tierras, donde ha dado lugar a una escuela cinegética de gran altura. Corresponde a conceptos y líneas de sangre tradicionales, recuperados y adaptados a la modernidad, que han fructificado en perros que actúan sobre una amplia panoplia de piezas de pluma y pelo, siendo eficaces alimañeros y llevando casi todos ellos en sus venas sangre de antiguos sabuesos empleados en montería, lo que les faculta para la caza resera y el pisteo.

Desde un primer momento, en la crianza del drahthaar se cuidó con esmero su aptitud natural como rastreador, manteniéndose en la selección tanto su capacidad de trabajar de busca en las jaurías como su labor de perro de puesto. Su temperamento fuerte, muy decidido, le empuja a seguir hasta el final a la res herida, sea ésta ciervo, corzo o jabalí. Su utilidad como perro de sangre está sobradamente probada. Con especies gregarias como el muflón, en descastes selectivos, un drahthaar nos ayuda a encontrar y seguir la dirección de una res herida que escapó en el tumulto.

¿Rastrea o ventea?

Tras la lectura anterior, muchos que no conozcan la raza pueden preguntarse: “¿el drahthaar ventea o rastrea?”, o más claro, ¿va con la cabeza alzada o la con nariz pegada al suelo? Pues está capacitado para hacer las dos cosas, lo que va a resultar muy útil al cazador que sepa sacar provecho de tal privilegio.

Es conveniente acostumbrar desde joven a nuestro drahthaar a ventear y a rastrear según las necesidades del momento, y para conseguir tal propósito nos valdremos de una caña, similar a la que utilizamos para enseñar la muestra a los cachorros. Ataremos a su extremo una pieza recién muerta y efectuaremos un rastro lo más alejado de la línea de nuestros pasos, para no confundir al animal. Durante el trazado unas veces tocaremos con la pieza el suelo con un simple punteo, otras la arrastraremos, en otro tramo la llevaremos por el aire, y si hay ramas a la altura de la cabeza del perro rozaremos la pieza con ellas. Estos trazados serán cada vez más largos y complicados, según vaya progresando el animal. Es importante depositar la pieza siempre en el punto final del trazado, para que el perro reciba un estímulo positivo. Con este procedimiento conseguiremos que nuestro drahthaar ventee o rastre según las circunstancias manden, realizando así una tarea más ambiciosa y completa.

Si el perro es muy nervioso y sigue el rastro a gran velocidad, será conveniente que utilicemos la correa larga, consiguiendo con ello que los primeros rastros los ejecute con más lentitud, lo que significa más cuidado y que el animal adquiera mayor seguridad. En la caza mayor la velocidad no es un valor importante. Esta versatilidad de rastrear y ventear propia de la raza es muy útil en la caza mayor -no así en la de volatería-, por lo que quienes piensan dedicar su perro a las reses no deben descuidar tal aspecto.

Preparación del can

El drahthaar que pensemos dedicar a la caza mayor debe poseer una educación básica y un adiestramiento en obediencia tan firme como el del perro perdicero. Nuestro control del perro debe ser pleno, pues solamente así nos será útil en una espera o un rececho, donde el perro mal educado se convierte pronto en un estorbo. Es conveniente alejarlo de la pluma -nada de perdices, codornices o becadas- e introducir al alumno a su actividad lo más pronto posible.

La eficacia en la localización de la res es igual a potencial olfativo más motivación de trabajo. Lo primero se le supone, lo segundo nace de una buena educación para que el perro se pique en el trabajo. La calidad de ese trabajo ya adulto va a depender de su concentración y atención, más su tesón e iniciativa. El lema será “más vale un perro motivado que un animal superdotado”. El adiestramiento sobre pista artificial otorga al perro constancia, método de trabajo y eficacia en la resolución de los problemas; en conjunto, mejora su técnica de búsqueda y adquiere experiencia.

Debemos testar a nuestro drahthaar joven, estudiar su reacción ante la res y su comportamiento con la correa larga. Observemos a nuestro perro joven al toparse con un cochino en el zarzal, o con un corzo en la foresta, y analicemos su respuesta, que puede ser muy variada. Unos retroceden incluso gimiendo de miedo, lo que no es una buena respuesta, aunque el perro puede servir; otros realizan una muestra burda con el pelo erizado y la cola hinchada, signos que nos indican que si tiene que luchar lo hará. Este último es el ejemplar muy valiente, el animal de carácter más duro e idóneo para trabajos de envergadura. Habrá, finalmente, perros que no darán importancia en absoluto al encuentro; mala cosa, pues son canes difíciles de motivar.

El drahthaar que responde con firmeza es indudablemente el mejor capacitado, en tanto que el miedoso es preferible dedicarlo a la pluma y apartarlo de la caza mayor. El comportamiento de la correa es importante, pues gran parte de su trabajo estará trabado a ella. Hay perros que no cambian su comportamiento al ser atados y otros se tornan excesivamente mansos, siendo lo ideal un término medio.
Conseguir un drahthaar satisfactorio para caza mayor va a depender tanto del potencial de la línea de sangre que trabajemos como de la educación que hayamos sabido impartir. Quizás sería interesante, si hemos de comprar un ejemplar, buscar en Centroeuropa un criadero con líneas de caza mayor.

En los recechos

Drahthaar 4En la caza a rececho el conocimiento del medio y de la conducta etológica de la pieza, así como de los instintos cinegéticos del cazador, constituyen la base para el éxito. Aquí el perro es un ayudante que será útil una vez efectuado el disparo, si no hubo abatimiento de la pieza y ésta pudo escapar herida. La función del perro será localizar al animal. Para esta finalidad hay razas como el teckel, el jagdterrier o el jack russell, que son de gran utilidad por sus cualidades y escaso tamaño. También existen especialistas como el sabueso de Baviera, que tiene en su contra ser útil sólo para esta modalidad cinegética. Y por último contamos con perros continentales polivalentes, como nuestro drahthaar. El drahthaar es perro muy voluminoso y por tanto puede resultar incómodo en algunos recechos, salvo que tenga esa esmerada educación que antes mencioné. Una opción que toman algunos cazadores es dejarlo en el coche u otro sitio, a donde van a buscarlo cuando es menester su empleo.

Lo cierto es que el drahthaar es bueno como perro de busca, pero también levanta y pistea piezas y rinde en los ganchos. Como perro de sangre trabaja al modo de los antiguos “chien de rouge” franceses, habilísimos en el rececho y en el posterior pisteo de la pieza pinchada. La caza selectiva de grandes ungulados (jabalí, corzo, ciervos y gamos) es otra actividad en la que el drahthaar se muestra como un perro de categoría superior, recuperando al animal herido siguiendo el rastro de sangre.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Archivo).

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