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Cocker spaniel

Cocker spaniel - Características básicas

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Grupo

Grupo 8. Perros cobradores de caza, perros levantadores de caza, perros de agua.

Sección

Sección 2. Perros levantadores de caza. Con prueba de trabajo.

Nacionalidad

Británica.

Talla

Altura a la cruz aproximada: los machos entre 39 y 41 centímetros (15,5 - 16 pulgadas); las hembras entre 38 y 39 centímetros (15 - 15,5 pulgadas).

Pelo

Liso, de textura sedosa, nunca áspero u ondulado, no muy profuso y nunca rizado. Las extremidades anteriores, el cuerpo y las extremidades posteriores por encima de los corvejones deben tener suficientes flecos.

Colores

Varios. En aquellos ejemplares de color sólido, sólo se permite una mancha blanca en el pecho.

Cola

De inserción levemente más baja que la línea superior. Amputada: nunca demasiado corta que no se vea, ni muy larga que interfiera en el incesante movimiento alegre cuando el perro está en acción.

Orejas

De forma lobular, de inserción baja al nivel de los ojos. Extendidas deben llegar a la punta de la nariz, bien cubiertas con pelo largo y sedoso.

Cráneo

Bien desarrollado, bien modelado, no muy fino ni muy tosco.

Ojos

Llenos pero no prominentes. Deben ser de color marrón, pero nunca claros, excepto en el caso de ejemplares de pelaje color hígado, hígado ruano e hígado y blanco; en éstos podrán ser de color avellana oscuro para armonizar con el pelaje.

Nariz

Bastante ancha para que pueda desarrollar sus dotes olfativas.

Pecho

Bien desarrollado, tórax profundo; no debe ser ni muy ancho ni demasiado estrecho en el frente. Costillas bien arqueadas.

Miembros Anteriores

Rectos, de buenos huesos y suficientemente cortos para desarrollar fuerza concentrada; sin embargo, no deben ser muy cortos para que no interfieran en el tremendo esfuerzo que se espera de este magnífico perro deportivo.

Miembros Posteriores

Anchos, bien redondeados y muy musculosos, de buenos huesos.

Pies

Sólidos, de gato, con almohadillas plantares gruesas.

Cocker spaniel - Ficha descriptiva

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• Cronología Moderna

En el siglo XVIII se distinguen en Gran Bretaña dos tipos de spaniels: el springer spaniel y el cocking spaniel o cocker, aunque aún no se han separado en la cría y ambos tamaños se dan en una misma camada. 1874. Los primeros Stud Book fueron publicados por el Kennel Club, separando a los spaniels por su peso. 1893. La raza es admitida por el Kennel Club. 1948. Los field spaniel se separan definitivamente de los cocker spaniels.

• Carácter

De naturaleza alegre, su cola en constante meneo presenta un movimiento animado típico (particularmente cuando sigue un rastro) y no le teme a los matorrales espesos. Dócil y cariñoso, aunque lleno de vida y exuberancia.

• Utilización

Actualmente es mayoritariamente un perro de compañía, pero aún se conservan líneas de perros cazadores, que tienen un trabajo similar al de los restantes spaniels; perros levantadores de caza que no hacen muestra. También se le ha utilizado como retriever. Es bueno cazando la becada, el conejo y el faisán.

• Manejo Práctico

Las necesidades alimenticias están comprendidas para un adulto entre las 900 y 1.000 kilocalorías. Para los ejemplares que se emplean en la caza, ese aporte debe triplicarse. El borde inferior del pabellón auricular, unido a su larga oreja colgante, impide la correcta ventilación del meato auditivo, lo que puede provocarle procesos inflamatorios por una acumulación de cerumen. Tras una jornada en el campo pueden alojarse allí espigas y polvo, que encuentran un medio apropiado para el cultivo de gérmenes. La limpieza de los oídos debe ser obligatoria tras cada salida del perro al campo.

Cocker spaniel: Un pequeño gran spaniel

Este spaniel inglés es un perro de gran atractivo, tanto por su hermoso manto de pelo largo, sedoso y una gran amplitud de coloridos, como por su temperamento alegre, lo que le ha convertido en uno de los perros de compañía más queridos en todo el mundo, alejándolo de su origen inicial, la caza. Cómo levantador, el cocker spaniel demuestra ser un excelente perro de búsqueda, incansable y adecuado para cualquier tipo de clima y de cazadero, pues tiene muy buen aguante.

Situado en el puesto 18 de la lista de inteligencia canina de Stanley Coren, el cocker spaniel es un perro de trabajo excelente. Es capaz de aprender órdenes tras haber repetido una docena de veces el ejercicio. Recuerda con facilidad lo aprendido, pero mejora con la práctica. Responde a la primera orden sobre el ochenta y cinco por ciento de las veces. Para órdenes más complejas, necesita más tiempo. Posiblemente a una cierta distancia del dueño, tarde un poco en responder.

Otro factor importante en la raza es su alta inteligencia emocional. Los perros con buena inteligencia emocional son de más fácil convivencia. Los animales sociales, fáciles de educar, no resultan conflictivos con su grupo familiar ni con otros perros en los espacios públicos. Es una lástima que en la actualidad sea casi imposible encontrar entre nosotros buenas líneas de cocker spaniel inglés cazadoras.

El cocker spaniel no muestra, así que los británicos lo utilizan mayoritariamente para cobrar la pieza abatida que señaló el perro de muestra que les acompaña, por lo que allí, más que de caza, es un perro de cobro estilo retriever. A pesar de su poca talla, el cocker spaniel es capaz de cobrar piezas de buen peso. Si caza solo, es muy activo, sigue bien las piezas que apeonan y es raro que deje sin mover la caza (pelo o pluma) que haya en el cazadero. No hay perro que aprenda tan pronto a cazar y que lo haga con tanto entusiasmo (siempre hablando de líneas de sangre cazadoras). Muy valiente, el cocker se mete entre las matas para levantar las piezas de sus escondites, y lo mismo levanta una liebre de su encame, que en un pantano alza el vuelo de los ánades. Correteando  entre los carrizales, como buen spaniel que no le teme al agua, se zambulle a cobrar cuantas veces sea necesario.

cocker spaniel 3No es un perro rápido en su marcha, algo normal considerando su poca talla y cortas patas. Caza reposado, pero con enorme alegría, siempre moviendo la cola, que le sirve al cazador como perfecto indicador de lo que está husmeando el perro. Es una pena que estos perros estén cada día más alejados de su origen cinegético, pues da gusto verlos buscar y rebuscar en el campo, desalojando al faisán de la ringlera o cobrando la becada dentro del espesar.

Spaniels cazadores

Los tratados clásicos de caza ingleses dividían a los spaniels en tres familias: los comforte spaniels o spaniels de compañía, cuando pesaban menos de 6,4 kilos; los cocker spaniels, cuando su peso se situaba entre los 6,4 y los 12,8 kilos; y los springer spaniels o spaniels de campo, con un peso medio en torno a los 16 kilos. Entonces las líneas de sangre entre cockers y springers no se mantenían separadas, y en una misma camada nacían perros de ambos grupos, clasificándose según el peso que de adultos alcanzasen. Los spaniels pequeños, ancestros del moderno cocker, trabajaban como perros zarceros -al estilo de nuestros podencos pequeños y medianos-, registrando inquietos todos los matorrales y demostrando su clase en la caza del conejo, la liebre y el faisán. El cazador inglés, antes de la moda de los perros de muestra, encontraba en él al auxiliar eficaz para su afición y las familias nobles presumían de criar los mejores ejemplares, como los duques de Marlborough o los duques de Norfolk, que también criaban el terrier que lleva ese nombre.

Los perros cazadores

El interés por los spaniels como perros de caza está acreditado en temprana fecha. Y es que el segundo duque de York, Edward de Norwich, publicó en 1410 ‘The Master of Game’, un libro de venatoria que en muchos capítulos no es más que un plagio de la obra del francés Gaston Phoebus. El libro comienza con la descripción de las costumbres de piezas como el venado, la liebre o el tejón, continuando con una descripción de todas las razas de perros cazadores de la época. Allí, Edward de Norwich describe minuciosamente a los spaniels y cómo se les utilizaba para cazar, diciendo que cuarteaban a los galgos, y elogiándoles por su gran habilidad en el agua y por su eficacia en el cobro de los patos y de otras anátidas. Durante años, la selección vino motivada por el tipo de caza y por los terrenos en que se ejercía, ya que se adaptaban los perros al tipo de terreno de su cazadero.
En 1983, el Kennel Club dio vía libre a la denominación de cocker spaniel para esa variedad más pequeña. Este nombre deriva de su habilidad para cazar becadas, ave que en inglés se denomina woodcock, aunque otros estudiosos opinan que su origen es to cock: levantar o sorprender a la pieza.
Ya como raza independiente de los spaniels, se inició un proceso de selección buscando aspectos estéticos por encima de todo. No es una evolución reciente. En los primeros años del siglo pasado, la escritora Virginia Wollf dedicó una novela a un cocker faldero llamado “Flush”, propiedad de la poetisa Elizabeth Barrent (1806-1861), lo que demuestra que, ya en el siglo XIX, el perro de caza compartía papel con las razas usadas para compañía. El estándar del cocker fue concebido como reflejo de un perro de caza menor especialista en volátiles. Pero la mayoría de los cocker actuales no cazan, lo que es, sin duda, un contrasentido.

Cambio de actitud

Muchos de los perros de caza son animales de gran estampa y se encuentran entre las razas más hermosas. Es el caso del cocker spaniel inglés, ya que la belleza traicionó su espíritu cazador. Las primeras exposiciones caninas tenían como fin la selección morfológica y estructural de los perros, con intención de seleccionar los más adecuados para el trabajo y la reproducción. A ellas acudían criadores con sus mejores ejemplares y eran un foro de discusión sobre las cualidades que debía poseer cada tipo de perro para cazar bien. Pero con el paso del tiempo se impusieron criterios estéticos sobre la funcionalidad y apareció un nuevo criador que no era aficionado a la caza. Entonces se inició una sobrevaloración de detalles como el manto y su calidad, cantidad, color y longitud, muchas veces en detrimento de la propia estructura del perro o como elemento que enmascaraba defectos del cuerpo.

En Gran Bretaña, actualmente la situación del cocker spaniel inglés no deja de ser curiosa, pues podríamos hablar de dos razas: los cocker de trabajo y los de compañía. Y es que los ejemplares dedicados a los field-trial no compiten en exposiciones generales de belleza ni a la inversa. Otros países como Francia han tratado de mantener unidas funcionalidad y belleza, con bastante poco éxito en el tipo canino criado. Para obtener un campeonato de belleza en Francia, un cocker ha de superar previamente una prueba de trabajo, método que de momento sólo ha producido agrios enfrentamientos entre los partidarios de la caza y los partidarios de la belleza.

La pérdida de la funcionalidad, unida a la cría masiva como mascota, ocasionó trastornos psicosomáticos en algunas de líneas de sangre, con la aparición de perros nerviosos y agresivos, carentes de equilibrio psíquico. En muchos rings de exposiciones europeas, hoy podemos contemplar ejemplares de cocker con el cuello largo y delgado y una refinada elegancia de formas en todo el conjunto que es extraña al tipo original de la raza, pero que se han incorporado plenamente a los gustos.

cocker spaniel 4Sus orígenes

Como los restantes spaniel, el cocker tiene raíces hispanas. Pero hasta el siglo XV no apareció descrito por el conde de Foix en su tratado de caza. El doctor Keys, una autoridad sobre el primitivo perro inglés, hacia el año 1570 señaló “que los perros ingleses tomaron el nombre de hispaniolus, quizás como consecuencia de descender de los perros franceses llamados chien espagnol. Según el Oxford English Dictionary, el vocablo spaniel es una palabra inglesa procedente del antiguo francés espaigneul, de Hispania. En 1780, el zoólogo Thomas Bewick incluyó al cocker en su relación de razas caninas naturales de su ‘Historia de los Cuadrúpedos’, refiriéndose al cocker como un cazador de inagotable energía, especialmente dotado como becadero. A partir de 1850, aparecen con frecuencia en los concursos diversas variedades locales como los cocker de Gales y los cocker de Devonshire. Además, durante mucho tiempo, los Sussex spaniel fueron llamados también cocker.

En 1874, los primeros Stud Book fueron publicados por el Kennel Club. Entonces los perros menores de 25 libras se registraban como cocker y los que superaban ese peso como springer, aunque fuesen hermanos de camada, y esto se mantuvo hasta 1903. Ambas razas conservaban todavía su gran potencial cinegético. Realmente, la selección en belleza no se inicia hasta la fundación del Club Cocker Spaniel en 1885. Existe un mismo estándar para ambas razas -con la diferencia del peso y talla- hasta 1893, año en el que el Kennel Club redacta un nuevo estándar para el cocker siguiendo las indicaciones del Club.

Una parte de los cazadores con cocker, muy a disgusto con el Club, se separó del mismo y trabajó por obtener una raza netamente de caza. Así nació el field spaniel, producto del cruce de cocker spaniel y Norfolk Spaniel, reconocida como raza en 1892 y cuyo estándar actual de esta raza se remonta a 1948, cuando la Field Spaniel Society fue reformada. En los últimos años, algunos criadores británicos tratan de recuperar al antiguo cocker cazador. Pero los perros de líneas de trabajo que crían son bastante diferentes en apariencia, ya que su pelo es más corto y sus orejas menos colgantes.

COCKER ES ESPAÑA

La raza llegó a España en temprana fecha y no de la mano de cazadores, pues los primeros ejemplares importados lo fueron por Eva de Escosura, seguida de Diana Leig de Bustos y María Luis Herms. Ellas fueron la base para la fundación, en 1979, del Club Español del Cocker Spaniel, afiliado a la Real Sociedad Canina. Los primeros afijos fueron “Temas de Karma”, de Manuel García Pascual; “New Way”, de Luis Molinos; “Fuvens”, de Juan Fumadó; y el “Corralet”, de los hermanos Membrado. La mayoría de las importaciones han venido de Inglaterra, pero no han faltado buenos perros procedentes de criaderos de Escandinavia, Estados Unidos o Francia.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Archivo).

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