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Braco húngaro (Magyar vizsla)

Braco húngaro (Magyar vizsla) - Características básicas

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Grupo

Grupo 7º. Perros de muestra.

Sección

Sección 1. Continentales tipo braco, con prueba de trabajo.

Nacionalidad

Húngaro.

Talla

Altura a la cruz en los machos de 58 a 64 centímetros, y en las hembras de 54 a 60 centímetros.

Pelo

En la variedad de pelo corto, éste debe ser corto y tupido, rústico y duro al tacto. En la de pelo duro de alambre, fuerte, tupido y sin brillo. La capa externa es de dos a tres centímetros de largo. La lanilla interior es tupida, espesa y repele al agua.

Colores

Diferentes matices de amarillo. No son deseables colores rojos, amorronados o tonalidades muy claras. No se considerarán faltas una pequeña mancha blanca en el pecho o en la garganta, siempre que su diámetro no exceda los cinco centímetros.

Cola

Inserción un poco baja, fuerte en el arranque y afinándose hacia la punta. Cortada en un cuarto de su largo a los efectos de la caza. En movimiento la cola se eleva hasta la altura de la horizontal.

Orejas

Inserción algo atrás y a mediana altura. La oreja es fina y se apoya en la mejilla. Su largo equivale aproximadamente a tres cuartos del largo de la cabeza.

Cráneo

Moderadamente ancho, suavemente abovedado. Las arcadas supraorbitarias están moderadamente desarrolladas.

Ojos

Suavemente ovalados, de tamaño medio. Los párpados son bien adherentes al globo ocular. El color es marrón y armoniza con el color del manto.

Nariz

Trufa ancha y bien desarrollada, con narinas bien abiertas. El color de la trufa armoniza con el color del pelo.

Pecho

Profundo y ancho, con un antepecho medianamente desarrollado, bien dibujado y musculado. El esternón echado lo más hacia atrás posible. Costillas moderadamente arqueadas.

Miembros Anteriores

Vistos de frente son paralelos. Buena estructura ósea y fuerte musculatura.

Miembros Posteriores

Vistos de atrás se ven rectos y paralelos. Buenas angulaciones. Huesos fuertes.

Pies

Delanteros ligeramente ovales, con dedos juntos y bien arqueados. Almohadillas fuertes, poderosas, resistentes. Pies traseros iguales a los delanteros.

Braco húngaro (Magyar vizsla) - Ficha descriptiva

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• Cronología Moderna

Según los especialistas húngaros, este perro será la resultante de los cruces del antiguo perro de las tribus magiares, con un perro de caza turco de manto amarillo y del sabueso húngaro, formándose en el siglo XVI. El término vizsla para referirse a este perro empieza a ser usado por los cazadores de Viena en torno al siglo XVIII. Recibió sangre de braco de Weimar y del braco alemán a partir del siglo XIX. El primer club de la raza se funda en Hungría en 1924. La raza es reconocida por la FCI en el año 1935.

• Carácter

Muy inteligente y de temperamento vivaz, pero de fácil adiestramiento, representa en su trabajo un camino intermedio entre el braco alemán y el pointer, resultando más rápido que el primero y mejor cobrador que el segundo. No soporta entrenamientos groseros o rudos, ya que pueden llevarlo a comportamientos agresivos o tímidos.

• Utilización

El vizsla es un perro completo para la caza de pelo y pluma en diferentes terrenos, pero sin embargo es un verdadero especialista cazando aves en aquellos terrenos relativamente limpios, poco accidentados y bastante llanos.

• Manejo Práctico

La amputación de la cola es necesario que se realice durante las primeras semanas de vida. Las necesidades alimenticias, calculadas como ración de mantenimiento, son para los machos de 1.450 a 1.550 kcal. Diarias, y para las hembras de 1.300 a 1.400.

Braco húngaro (Magyar vizsla): Un cazador de oro

Este perro rubio oro, como los trigales o la cerveza, es uno de los canes de muestra europeos más interesantes. El magyar vizsla, en sus dos variedades de pelo corto y de pelo duro, es un perro de muestra resistente y fuerte, con mucho instinto cinegético y buen olfato, pero con una limitada capacidad para cubrir terreno, lo que ha frenado su expansión en Europa occidental. Esta raza sobrevivió a la ocupación turca, de 1526 a 1696, a la guerra civil húngara, entre 1848 y 1849, a la Primera Guerra Mundial, a la Segunda Guerra Mundial y a la ocupación rusa. Se puede decir, por tanto, que el braco húngaro es un verdadero superviviente. Su cuna es la zona agrícola de la parte central de Hungría, una gran llanura caracterizada por amplias praderas llamadas puszta, que constituyen un hábitat idóneo para especies como las perdices, faisanes, liebres y conejos. Una tierra prometida para la caza menor. El vizsla es mencionado en la época temprana de la historia húngara; aguafuertes de más de mil años de antigüedad muestran a los cazadores magiares con sus halcones y perros vizslas. Estos perros eran los favoritos de las tribus magiares que habitaron las cuencas de los Cárpatos en el siglo décimo. La primera representación que se conoce es un grabado del Códice Albensis, uno de los libros de música húngara más antiguos, fechado entre los años 1100 y 1120.

La raza se mantuvo bastante bien conservada durante siglos como compañero de caza de las clases nobles. Gradualmente Hungría se convirtió en un reino amplio e independiente, donde florecería la cultura y se daría un importante progreso económico, sobre todo de la mano de Mátyás (Matías Corvino), quien conquistó Moravia, Bohemia y Silesia, y posteriormente trasladó la corte húngara a Viena. Esta época dorada finalizó con la derrota húngara de Mohács en 1526 y la ocupación turca de Buda (hoy Budapest). La parte cristiana quedó bajo la corona de Fernando de Habsburgo, hermano de nuestro Carlos I de España, pero es la parte turca la que nos interesa, pues dicen las crónicas que los turcos llevaban consigo unos perros de color amarillo intenso, que se cruzaron con los vizslas dotando a la raza de una de sus características más propias, el color pajizo intenso.

Es opinión de algunos estudiosos de la raza que en la misma influyó la sangre del sabueso húngaro de Transilvania (Erdélyi Kopó) en su variedad pequeña, hoy desaparecida. Este sabueso se empleaba para la caza menor, esencialmente conejos, y los últimos ejemplares desaparecieron hacia 1968. Pero los verdaderos cambios en el vizsla se inician con el revolucionario siglo XIX, en que tras las revueltas populares de 1848 se inicia un periodo convulso para el país que culmina convirtiendo a Hungría en una parte autónoma del Imperio Austrohúngaro. Ello supone el cese del privilegio de derecho único a la caza que habían mantenido los Habsburgos durante siglos y también la llegada de los primeros cazadores alemanes y austriacos con sus bracos continentales y perros de muestra británicos a Hungría. Se producen mestizajes con esos perros y la raza va adquiriendo el perfil morfológico con que actualmente la conocemos.

braco húngaro 4El siglo XX no se portó bien con Hungría. Tras la derrota del Imperio Austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial, el país consiguió su independencia en 1918, pero perdió más de un setenta por ciento de su territorio que se adjudicaron los países limítrofes. La situación de la raza, al igual que la del país, es caótica; el mestizaje con perros británicos llega a ser una verdadera moda, lo que hace que un reducido grupo de aficionados determine crear en 1924 un club con la finalidad de iniciar el registro racial del braco nacional húngaro, al estilo que se venía haciendo en otros países europeos. Se importan otras modas cinegéticas que triunfan en Centroeuropa, como las pruebas de campo, y la raza empieza a ser conocida en los círculos de cinofilia internacional.

La raza fue reconocida por la FCI en 1935, año en que se aprueba su primer patrón racial. En esta fecha aparece también la variedad de pelo duro, posiblemente procedente del cruce con drahthaar. Los años en que Hungría se encuentra tras el telón de acero no son buenos para el desarrollo de la cinofilia, ya que las autoridades comunistas limitan, cuando no prohíben, directamente esta actividad. Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, Hungría intensificó los lazos con la Europa occidental. En 1982 se celebra en Budapest un Congreso Mundial de criadores de razas caninas húngaras con la intención de aunar criterios internacionales sobre el futuro de sus razas autóctonas. Ahora, casi treinta años después, creo que los objetivos no se han logrado, pues la población de vizslas estadounidenses y la húngara han comenzado a diferir en aspectos importantes. En un número de la revista ‘Hunting Dog’ de hace unos años se quejaba Phil Wright, conocido cazador y criador de esta raza, de la aparición de líneas de sangre con poco empuje cinegético.

El mundo anglosajón

La importación de la raza a Estados Unidos comenzó en la década de los cincuenta del siglo XX. Fue admitido en el AKC en 1960. Lo cierto es que en la década de los sesenta el braco húngaro era un desconocido fuera de su país de origen. La inscripción en 1960 del “Rex Z Arpadvar” en los registros genealógicos del AKC con el número SA-63201 supuso el inicio de su difusión en América. El Magyar Vizsla Club se fundó a comienzos de los cincuenta, pero hubo de cambiar de nombre por el actual de Vizsla Club of América para lograr el conocimiento de la raza por el AKC. Entre sus actividades más destacadas está la publicación mensual de una revista que viene apareciendo ininterrumpidamente desde 1953, llamada ‘The Vizsla New’, y una exposición monográfica que se celebra cada año en una ciudad diferente a lo largo y ancho de Estados Unidos. Esta monográfica dura una semana y en ella se celebran conjuntamente los campeonatos nacionales de caza, obediencia y agility. En 1987 un vizsla consiguió por primera vez el Triple Campeonato Americano (campeonato de belleza, el de trabajo o field trial y el de obediencia), un trofeo especial del AKC que muy pocos ejemplares consiguen.

En Inglaterra no fue admitido hasta 1971, año en el que el K.C.S.B. o libro de orígenes del Kennel Club de Londres registró su primer ejemplar, aunque las primeras importaciones las realizó en 1953 la señora J. Wyndham-Harris. En 1968 se fundó el club británico de la raza, el Hungarian Vizsla Society, y en 1971 la raza abandonó ese registro que los británicos llaman rare breeds, verdadero cajón de sastre, para iniciar su libro de orígenes propio. Hubo que esperarse a 1973 para que el Kennel Club publicase el estándar racial y ese año los vizslas participaron ya en field trial, aunque no fue hasta 1985 que uno de ellos alcanzó el título de campeón de trabajo (“Viszony de Vallota”).

Buen cazador

El vizsla entronca directamente con los perros de muestra centroeuropeos. Al estilo de los perros alemanes, ha sido concebido con un perro de caza integral, incluido el rececho y pisteo de grandes reses, ya que viene siendo utilizado en la zona de los Cárpatos como perro de sangre, rastreando las piezas heridas de caza mayor. Con la volatería su instinto cinegético, muy acusado, le hace destacar en la búsqueda de la caza. La muestra, muy firme, muy estática, es siempre de pie y el cobro resulta instintivo. La muestra a patrón es también instintiva. Tiene buena nariz, por la que se deja guiar con reflexión. A pesar de su velocidad, este perro de caza, tiende a cazar cerca, a no separarse mucho del cazador.

Trabaja bastante bien en el agua, aunque por su manto corto puede resentirse si se abusa, siendo preferibles para esta actividad otras razas. No obstante, en las pruebas de trabajo a las que le somete el Magyar Vizsla Klub de Hungría se incluye una prueba de agua, en la que se puntúa la búsqueda, cobro y entrega de un pato. Esta prueba de trabajo es muy completa, los perros trabajan sobre distintos terrenos y se analiza su estilo, velocidad, persistencia, muestra, comportamiento ante la salvajina, reacciones a los disparos, calidad del olfato y sentido general de la obediencia. Si lo queremos comparar con otros perros, podemos decir que es bastante más veloz que el braco alemán y que cobra notablemente mejor que el pointer, resultando tan manejable en el adiestramiento como un setter inglés.

braco húngaro 3LAS DOS VARIEDADES

Conocidas respectivamente como Drotzsurö magyar vizsla y Rövidszurö magyar vizsla, las variedades de pelo corto y pelo duro están reconocidas por la FCI como dos razas independientes, lo que significa que no pueden cruzarse entre sí los perros de una y otra variedad. El braco húngaro de pelo duro se obtuvo con cruces entre el de pelo corto y el drahthaar. Cuenta con un número muy reducido de ejemplares. Hungría registró en la FCI en 2008 un total de 26.196 cachorros, de los que sólo unos 300 fueron vizslas de pelo duro. Se trata de un perro robusto, cubierto de un pelo corto y duro como el de las cabras, que forma barba en el mentón y cejas tupidas y enmarañadas. Sobre el tronco la longitud del pelo es de dos a cuatro centímetros, está bien adherido al cuerpo, resultando una magnífica protección frente a la maleza y la intemperie. La raza ha tenido una magnífica acogida en Estados Unidos, quizás debido a la gran cantidad de familias magiares exiliadas a ese país tras la invasión de Hungría en 1944 por las tropas soviéticas.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Archivo).