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Beagle

Beagle - Características básicas

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Grupo

Grupo 6: Perros tipo sabueso, perros de rastro y razas semejantes.

Sección

Sección 1.3: Perros tipo sabueso de talla pequeña. Sometido a prueba de trabajo.

Nacionalidad

Británica.

Talla

Altura mínima deseable hasta la cruz: 33 centímetros (13 pulgadas); altura máxima deseable hasta la cruz: 40 centímetros (16 pulgadas).

Pelo

Corto, denso, resistente a la intemperie.

Colores

Cualquier color reconocido para los hound, exceptuando el color hígado. La punta de la cola es blanca.

Cola

Fuerte y moderadamente larga. De inserción alta, es llevada alegremente, pero no enroscada sobre la espalda.

Orejas

Largas, con la punta redondeada. De inserción baja.

Cráneo

Ligeramente abombado, moderadamente amplio, con una cresta occipital leve.

Ojos

Color pardo oscuro o avellana, bastante grandes, ni hundidos ni prominentes.

Nariz

Ancha, negra de preferencia, aunque se permite una pigmentación atenuada en ejemplares de colores claros.

Pecho

Desciende hasta debajo de los codos. Costillas bien arqueadas que se extienden perfectamente hacia atrás.

Miembros Anteriores

Rectos, verticales y bien colocados bajo el cuerpo; con buena sustancia y huesos redondos.

Miembros Posteriores

Musculosos, con rodillas anguladas.

Pies

Compactos y firmes. Bien articulados, con almohadillas fuertes. No presenta pies de liebre.

Beagle - Ficha descriptiva

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• Cronología Moderna

1800. ‘El Sportsmans Dictionary’ cita la existencia del beagle. Parece que la raza, por aquel entonces, estaba aún poco definida, existiendo sujetos con pelo de grifón, cuyo manto se encontraba con una increíble variedad de colores, que iban del blanco puro a los azules, muy apreciados en Gales, donde eran conocidos como blue mottled. 1850. Desde este año, el reverendo Philip Honeywood, de Essex, criaba unos perros muy parecidos a los actuales beagles con el nombre de merry beagle. 1864. La raza se difunde en Francia, donde los hermanos De Chabot poseen una jauría cuyos cachorros repartieron entre amigos cazadores. 1876. El general Richard Powett importa los primeros beagles a Estados Unidos. 1885. La raza fue admitida por el AKC. 1890. Se funda el primer club de beagle en Reino Unido. 1891. Se incluye el beagle en la primera asociación de jaurías de perros lebreros británicos: Association of Masters of Harriers and Beagles.

• Carácter

Es un perro alegre, de temperamento amable y muy cordial con los niños, lo que le ha convertido en una mascota muy apreciada. Es audaz y desarrolla una gran actividad con determinación y tenacidad. Es atento, inteligente y posee un temperamento equilibrado. Amable y vigilante, no muestra agresividad ni timidez.

• Utilización

Su función esencial es la de cazar, principalmente la liebre siguiendo su rastro. Se muestra veloz y dominante en la caza, con gran determinación, sabiendo seguir el rastro de la salvajina con cordura y muy desenvuelto. Se aproxima a la pieza con rapidez y gran seguridad. No debe olvidarse que, como todos los sabuesos, es un animal muy tozudo; esa terquedad de su carácter es una parte constitutiva de su personalidad y resulta útil en su empeño a la hora de seguir un rastro.

• Manejo Práctico

Este perro necesita pocos cuidados. Unos pocos minutos son suficientes para mantener brillante y limpio su manto; bastará un buen cepillado semanal con un guante de crin o un cepillo de cerdas. Las necesidades alimenticias como ración de mantenimiento se sitúan entre las 750 y las 850 kilocalorías por día. En condiciones de trabajo, esa aportación debe incrementarse.

Beagle: Un buen zarcero con una gran voz

Es el más popular de los perros sabuesos británicos, también el más pequeño, y si observamos su estampa clásica, nos parecerá estar frente a un foxhound en miniatura. Es un perro de caza obstinado, con un olfato extraordinario y una vista bien desarrollada que le convierten en un cazador estrella. Se le emplea con éxito en la caza menor de pelo -con la liebre y el conejo es increíble- y raramente con el ciervo o el jabalí. Si esto parece poco, además tiene a su favor que puede cazar en solitario, en pareja o en jauría, guiado a pie o a caballo.

En Francia, el país con los mejores sabuesos del mundo, el beagle, un perro británico, es tremendamente popular. Ésta es la mejor demostración de las portentosas cualidades cinegéticas de este pequeño rastreador. Nuestros vecinos galos utilizan el beagle para cazar conejos y liebres, pero también ciervos, en la Francia occidental, y jabalíes en el Midi (en el sur). Nariz al suelo, como buen sabueso, introvertido en el pisteo, concentrado en las emanaciones, este perro de caza recorre el monte con tanta naturalidad que solamente la cola alzada a la vertical denota la tensión a la que se ve sometido, en tanto que emite su brillante y sonoro ladrido. Como a los basset y a otros sabuesos de poca alzada, su tamaño no le permite competir en velocidad con las presas, pero sus portentosas cualidades y su empeño cinegético le posibilitan cansarlas y acorralarlas señalando, mediante el ladrido, su presencia al cazador.

Etimología y talla

Si el nombre de la raza procede del celta beag o del francés antiguo begueule es discutible, tanto como que proceda del inglés arcaico beigh. Lo cierto es que el beagle tiene en todos estos idiomas la connotación de pequeño, una característica que siempre se apreció en este sabueso.
Siempre se apostó por una talla reducida en este ancestral cazador, lo que ha permitido que el estándar de la Federación Cinológica Internacional (FCI) dé un margen muy grande entre la talla mínima, que se sitúa en los 33 centímetros (13 pulgadas), y la máxima, puesta en los 40 centímetros (16 pulgadas).

Por su parte, el American Kennel Club (AKC) mantiene dos variedades, hasta 13 pulgadas, para los perros de rastro que no excedan esta altura, y hasta 15, para los perros comprendidos entre 13 y 15 pulgadas. Cualquier talla por encima de 15 pulgadas es defecto descalificatorio, por consiguiente un beagle europeo en la talla máxima (40 centímetros) sería descalificado y no podría reproducir en Estados Unidos.
Hacia 1840, Stonehenge (seudónimo de un prestigioso cinólogo británico y editor entre 1857 y 1888 de la revista ‘The Field’) había publicado ‘Manual of British Rural Sports’, libro en el que llega a mencionar hasta cuatro tallas en la raza (medium beagle o beagle mediano, lapdog beagle o beagle miniatura o faldero, fox beagle o beagle para zorros y rough-coated beagle o beagle de manto duro o beagle terrier). En todo caso, debía ser un perro de gran equilibrio en sus formas, que no debía recordar a un basset ni ser muy alto de patas. Hasta 1900, aproximadamente, no era infrecuente la cría de beagles de pelo duro.

Hunter o cob

El tipo primitivo de la raza era el hunter; galopador con el hocico en tierra, aunque, por imposición de las exposiciones caninas de belleza, se fue generalizando el tipo cob, que es el que actualmente exige el estándar racial. Los perros hunter son longilíneos y se inscriben en un rectángulo. En tanto que los cob presentan un perfil redondeado y una estructura cuadrada. En el beagle cob, la armonía general del perro se inscribe en un cuadrado, pues su construcción es brivilínea, redondeada y compacta. Hoy el beagle es el tipo más claro de perro cob.

El moderno beagle

El moderno beagle fue obra del reverendo Philip Honeywood, de Essex, que a mediados del Siglo XIX criaba unos perros muy parecidos a los beagle 3actuales, con el nombre de merry beagle. Pero fue la fundación del primer club lo que verdaderamente contribuyó a la homogeneidad de la raza. The Beagle Club se fundó en 1890 y editó el primer estándar racial en 1895. Dado el gran auge que estaban adquiriendo las exposiciones caninas, pronto apareció un tipo de criador centrado en ganar dinero con ellas. Estos criadores estaban asociados en su mayoría al Beagle Club, ligado al Kennel Club de Londres y a los intereses comerciales de la metrópolis. En 1891, y como reacción contra el Club, un grupo de criadores de beagle de las zonas rurales del Reino Unido creó una Sección Beagle dentro de la prestigiosa Masters of Harriers Association, que cambió su denominación por la de Association of Masters of Harriers and Beagles (AMHB). Algunas de las más prestigiosas jaurías de beagles de la época (Cheshire, Christ Church, T. Johnson's, The Royal Rock, The Thorpe Satchville, The Worcestershire, etc.) se apresuraron a afiliarse a la AMHB.  Esta asociación procuraba (o procura, porque aún existe) potenciar las condiciones cinegéticas de los beagles y harriers, criando un perro de caza con particularidades morfológicas distintas de los perros que acudían a las exposiciones del Kennel Club londinense, todos ellos respondiendo al tipo hunter. En la actualidad, el AMHB centra sus esfuerzos en lograr la abolición de la Ley de Caza de 2004, que prohíbe la caza con jaurías, y en la defensa de los derechos de los cazadores rurales. La Association of Masters of Harriers and Beagles lleva su propio stud book o registro genealógico desde su fundación. Además, la AMHB tiene un grupo de inspectores de perrera que visitan anualmente los criaderos de sus asociados para comprobar que se respetan las normas de crianza y se mantiene el tipo genuino de la raza.

Otras variedades

Existe una variedad conocida como patch hound o patch beagle, que fue seleccionada a partir de 1896 por Willet Randall, exclusivamente, para la caza del conejo. Esta variedad no está reconocida en Gran Bretaña, pero cuenta con muchos criadores, especialmente en Estados Unidos, donde mantienen una gran actividad. En este país es muy popular para la caza del conejo de cola de algodón (Cottontail rabbit) y del mapache.
El beagle-harrier es una raza francesa con reconocimiento oficial por la FCI. Surgió de una idea de Henri Alenxadre, barón de Gerard (1770-1837) y conocido pintor romántico. Se obtuvo la raza mediante el cruce de un macho beagle y una hembra modern harrier, con la finalidad de lograr un animal de mayor talla. Se efectuaron los cruces entre beagles y harriers entre 1904 y 1910. El estándar de esta raza artificial fue redactado en 1925, modificado en 1933, revisado en 1950, y no fue hasta 1974 cuando, finalmente, lo aceptó la FCI. Esta raza no está reconocida por el Kennel Club inglés ni por el American Kennel Club. Sí lo reconoce el United Kennel Club, la otra gran organización cinófila norteamericana, con gran implantación en razas de caza.

El beagle en el mundo

La época dorada del beagle se produjo en los años que marcan el cambio entre los siglos XIX y XX y se alarga hasta bien entrada la década de los treinta. La Segunda Guerra Mundial sacudió violentamente a la raza, como ocurrió con casi todas las razas británicas. Recordemos que el mastiff se extinguió y tuvieron que recuperarlo adquiriendo perros en Estados Unidos. Francia tiene un estupendo nivel de beagle, iniciado a partir de 1864, cuando los hermanos De Chabot consiguieron una jauría cuyos cachorros repartieron entre amigos cazadores. Los Chabot son una familia de la nobleza gala oriunda del Bas-Poitou. El Club del Beagle francés se fundó en 1914 por el vizconde Bernard de Chabot. El número de beagles adultos que en Francia se emplean actualmente en la caza supera los veinte mil ejemplares.

Estados Unidos es uno de los países donde mejor se cría y más se aprecia a esta raza. Los primeros ejemplares llegaron en 1840, destinados exclusivamente para la caza. La raza le debe mucho al trabajo de Richard Rowett, que importó numerosos sujetos desde Inglaterra y en 1887 redactó un primer estándar americano en colaboración con otros dos criadores (Rowett y L. H. Twadell) y con Norman Ellmore. Este hombre, militar de carrera, creó una granja en Illinois donde comenzó una cría racional de beagles, llevando perros desde Inglaterra. La raza fue admitida por el American Kennel Club desde 1885, siendo el primer ejemplar registrado “Blunder”, con el número 3.188 del Club. En Estados Unidos se registran anualmente cuarenta mil nacimientos de beagles estándar y superan los seiscientos mil los perros registrados.

En España, el Club Español del Beagle, Beagle-Harrier y Harrier se fundó en 1994 y está afiliado a la Real Sociedad Canina (RSC), llevando a cabo una loable labor de difusión de la raza beagle, con especial interés en su uso como perro de caza. Está presidido por Josep Antoni Navarro Serra, quien ha publicado en esta revista sendos artículos sobre las cualidades venatorias de esta estupenda raza.

beagle 4Evolución reciente

El beagle tiene los tres colores que al británico más le gusta encontrar en el manto de los perros: negro, blanco y rojo. Sin embargo, el pasado Siglo XX no trató bien a la raza, que se enfrentó a su desaparición como perro de jauría. En las últimas décadas, al alto coste económico que supone mantener una de tales jaurías, se le unió la presión política y social que amenazó al futuro mismo de la caza con sabuesos en Gran Bretaña. Las tradicionales agrupaciones de esta raza fueron paulatinamente desapareciendo y se perdieron algunas de las líneas más antiguas de sangre, que llevaban varios siglos dedicadas a los menesteres cinegéticos. Hasta la Segunda Guerra Mundial, el uso del beagle como perro de compañía era insignificante, como acreditan los pocos ejemplares que se inscribían en el stud book del Kennel Club. En 1950, sólo 64 beagles se inscribieron en el Kennel Club, cuando el número de la AMHB superaba los dos mil. En tanto que decrecían o desaparecían las líneas de sangre cazadoras en el Reino Unido, el beagle cazador ganaba adeptos en Francia y Estados Unidos.

Hoy los aficionados pueden hablar de dos grupos de beagles, según sea su procedencia británica o francesa. En el Reino Unido encontramos un gran porcentaje de beagles empleados como animales de compañía y dedicados a las exposiciones de belleza, que llevan décadas descuidando las cualidades cinegéticas de la raza. Pero también perviven las líneas tradicionales, con perros de muy buena construcción física -verdaderos prototipos- y líneas que se han caracterizado siempre por un olfato excepcional. Son perros de caza criados en jaurías, mantenidos por hombres que han guardado celosamente su trabajo de selección, generación tras generación. Por desgracia, la normativa de la FCI sobre pedigríes impide que a los perros que procedan de registros que no sean el Kennel Club se les homologue el pedigrí en Europa continental. Ésta es una posición de monopolio por parte de la FCI, que ha sido denunciada ante la Unión Europea, donde se prohíben estas prácticas. Para eludir ser controlada, la FCI ha renunciado a todo carácter oficial europeo y está constituida como una asociación privada belga.  Por último, los beagles franceses, con algunas líneas heterodoxas en su constitución física, son perros eminentemente zarceros, por ser la principal actividad a la que se les dedica, y conservan buenas cualidades cinegéticas.

(Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Archivo).

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