



Comencemos hablando de las torcaces, que han estado muy repartidas, salvo donde se las ha cebado con agua o comida, cosa que, por cierto, está prohibida. Mucho meterse con la contrapasa, pero de esto nadie quiere hablar. Hay muchas, muchísimas, pero cada vez espabilan más.
En cuanto a la tórtola común, parece que la metapoblación es una mancha que se va moviendo en función de la climatología y de otros factores más. Por la mitad norte de España antes se veía alguna de muestra, ahora ni eso.
No obstante, es de obligado cumplimiento decir, sin ambigüedades, que de Madrid para abajo hubo sitios donde abundó de verdad, como en parte de Cuenca, provincia que se ha convertido en un lugar muy principal para la tórtola. Yo mismo las vi en Tarancón y sus alrededores en mayo y junio pasados en importante cantidad; aunque mis avistamientos no responden a ningún tamaño de muestra válido a no ser que peque de osado, como otros han hecho.
Al hilo de esto, me comentan que mencione que en todas partes de Castilla-La Mancha y de Andalucía la cosa no pinta por igual. Andalucía es muy grande y es necesario pormenorizar, pero como en este país no se da un dato georreferenciado jamás, nos quedamos con el “me dijeron”, “entendí que”, “leí en” y demás, cosa poco fiable, a decir verdad.
Visto lo visto, estoy pensando en ahorrar un poco de dinero e irme a la Patagonia Argentina con mi amigo Sandro, un orgánico de allá que organiza cacerías muy asequibles. Con unos 3.000 dólares puedes pasarte una semana por allá y abatir palomas hasta decir basta, tal y como he podido comprobar por quienes estuvieron por aquellas tierras. Mis amigos valencianos que iban -y por el momento han vuelto este año- a Saldaña a cazar codornices estuvieron en Argentina y me enseñaron unas fotos como para no olvidar.
La cuestión, a la vista de esto, es darse de baja de unos cotos y mirar el euro un poco más. Ya empieza uno a hartarse de administrar la miseria y encima tener que aguantar a ‘los de la boina’ y a algún “mangarrián” más.
No podemos considerar que haya sido una buena media veda por haber abatido tórtolas turcas y palomas semisalvajes allá donde se permitió, y menos vale todavía justificarla por esos miles de conejos que se abatieron por plaga.
Hablando de conejos, no veo que se haya hecho ningún estudio sobre la procedencia de esos conejos (algunos de colores) que son plaga. El conejo de monte de toda la vida aparece y desaparece como el Guadiana, pero en poca cantidad; eso, mientras siguen esperando la vacuna de la Real Federación Española de Caza que no termina de llegar.









