



Iba a ponerme a escribir de eso tan socorrido en este mes de septiembre como es la caza del venado en berrea, que haberla hayla, como las meigas, aunque, cómo no, tenga sus detractores, incluso dentro de nuestras propias filas. Pero voy a irme por otros cerros. Creo que era Muñoz Alonso el que repetía aquello de que la Izquierda y la Derecha engordan al Centro, aunque por lo visto en los últimos años en nuestro país no parece que sea así. Lo que sí es cierto es que ni con unos ni con otros, ni con los de derechas ni con los de izquierdas, en el Gobierno nacional y en los autonómicos le va nada bien a la caza.
Llegue quien llegue al Poder, leña al mono, o más bien al cazador, que es de goma. De
poco valen manifestaciones, protestas, interpelaciones parlamentarias, todos los alegatos sobre caza ética y deportiva, su inevitable necesidad para el control de las poblaciones e incluso el decidido apoyo a la conservación del medio ambiente. La gran mayoría de los políticos se apoya en un discurso pseudoecologista, teme más que al diablo cualquier enfrentamiento que venga de esos grupúsculos supuestamente verdes y de dudosa representatividad, se lanza en brazos de presuntos salvadores de la naturaleza y para ellos son todos los apoyos y, principalmente, las subvenciones.
En cambio, se deja correr el estereotipo de cazador acomodado, de señorito, de acaudalados individuos vestidos de verde que matan sádicamente a pobres animalitos, ese trasnochado complejo de Bambi, olvidando que sólo se realizan unos aprovechamientos de unos recursos renovables y la enorme contribución socioeconómica que la venatoria tiene para muchas zonas de España. Sólo si alguna vez faltase se darían cuenta de lo importante que es, como defiende ahora el ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que salió del Gobierno tras la polémica suscitada por haber cazado sin licencia en Andalucía.
Recientemente, ha hecho unas breves declaraciones al diario ‘El País’ que no tienen desperdicio, en las que asegura que “la Izquierda no entiende la caza”. “No es un error cazar desde que se tienen siete años”, asegura Bermejo. El ex ministro dice que tiene claro que “lo que ocurrió” fue “una maniobra brutal del PP para lanzar humo sobre sus problemas internos”. Y destaca un hecho: la izquierda en el Poder (¿Zapatero? “No, no sólo”) “no entiende el hecho cinegético; el poder desconoce la relación del hombre con el bosque, concibe la vaca como la vaca de los quesitos”. Pues eso le debe pasar no sólo a Zapatero, sino a todo su Gobierno.
Y a la Oposición, casi por completo. Y ya veremos qué ocurre si alguna vez Rajoy u otro político llegase en unos años a la presidencia del Gobierno. Lamentablemente, ya nos vamos acostumbrando los cazadores a que nos lo pongan difícil, a sacar múltiples licencias, a no saber a qué atenernos con tantas órdenes de veda, tanta legislación autonómica, tantas disposiciones nacionales y europeas, tantas limitaciones, tanta burocracia...
Pero los miles y miles y miles de cazadores españoles que centramos nuestros objetivos en la caza mayor tenemos ahora motivos para el optimismo, por lo menos en lo que a perspectivas venatorias para los próximos meses se refiere, que se presentan positivas. Después del calor, la sequía, los sustos y la muerte para muchas especies y las negras marcas dejadas en nuestros montes este verano por los incendios forestales, aquí y ahora podemos disfrutar de las esperas cochineras; de los últimos aldabonazos de la campaña corcera en algunas comunidades en cuanto a los recechos se refiere, para dar paso a las batidas en otras; los primeros balbuceos de la caza de alta montaña, según el calor vaya cayendo en nuestras sierras; y sobre todo, los recechos de venados en la berrea y de los gamos en la ronca, para ir después, casi sin solución de continuidad, a la apertura de la temporada general de caza mayor, en algunas zonas ya en este mes de septiembre, y en otras en octubre.
Mucha oferta, muchas posibilidades... Ahora lo que hace falta es que con la actual situación socioeconómica, con un paro desbocado, con casi cinco millones de parados, los bolsillos aguanten... Pero esto es lo que hay. Así que buena caza y resignación si le llega el final de las vacaciones estivales.









