



Eso viene al pelo para comunicar el tema en pequeñas dosis y dar una de cal y otra de arena, pero ya no. La gente no está por la labor de dejarse engañar y pagar dinero por humo, pues está muy enfadada, y doy fe de ello. En Castilla y León la caza es competencia autonómica, y por parte de los cazadores la mayor entidad representativa es la Federación, que está muy dividida, como pudo comprobarse en las últimas elecciones, en las que hubo repetición de votaciones por imperativo legal y dimisión masiva provincial.
La perdiz crió bien este año, y así pudimos comprobarlo todos en cotos con y sin planes cinegéticos. Les sugiero que pregunten al colaborador habitual de Federcaza y otras revistas del GrupoV, Cristóbal de Gregorio, quien se encontró conmigo en Carrión de los Condes (Palencia) cuando hacía junto a su mujer el Camino de Santiago. No tenía palabras para dar fe de las polladas que vio.
Pero vino la siega, y como ya he denunciado hasta la saciedad, se llevó a cabo pronto, por la noche, a todo trapo y mal. Dejaron a la perdiz maltrecha en un secarral, sin una sola zarza donde guarecerse de los muchos depredadores que la acechan. A la liebre la pasó igual, y eso que se está recuperando paulatinamente en Tierra de Campos. De repoblaciones no voy a escribir, pero diré, una vez más, que estoy totalmente en contra de ellas.
Es de un simplismo garrafal echar la culpa de la situación de la perdiz a la sequía veraniega y primaveral, argumentando que ha llovido tarde y mal, cuando todo el campo se está sembrando rápidamente con unas semillas que, como caigan en un charco de agua y beban los perros, las correntías pueden llevarlos al cajón, con que imagínense lo que las ocurriría a las especies de caza menor.
Tenemos una buena sementera con agua suficiente, y hoy se hace en un plis plas. Yo, que estoy mucho en el campo, me maravillo del milagro que supone que todavía haya especies de caza menor en particular y de otras especies en general. No me gusta que me vengan con milongas de cotos bien gestionados sobre el papel mediante un plan de gestión que se ha revelado como un trámite sin orden ni concierto pero, eso sí, caro.
La solución, creo yo, pasa por elaborar un protocolo consensuado entre agricultores, ganaderos y cazadores, como en Castilla-La Mancha, donde la caza genera ya más ingresos que la agricultura.
¿Qué hacemos en Castilla y León, aparte de lamentarnos? Nada. ¿Es solución esa de “a menos caza, menos días de caza”?, pues tampoco, porque en ese caso, ¿qué hacemos con los perros, los embalsamamos? Menos prédicas y más acciones reales: con dejar de cultivar unas cuantas fincas la caza manaría, y nada digo si devolviéramos al campo parte de las zarzas que le quitamos, porque entonces no harían falta esas chozas indias que tanto afean el campo. Pero, por el contrario, visten más esos mojones de madera y bebederos de plástico, de los que el zorro hace su despensa. Bebederos que serían innecesarios si no se cegasen fuentes naturales para que no coincidan con linderos o caminos, como se hace.
Oigan, tienen ustedes muy poca vergüenza para venirnos con cuentos a quienes nos echaron de Castilla y León para destruir el campo que nos usurparon ustedes solitos, con la ayuda cómplice de una Administración indolente, connivente e inconsecuente. Decía un burgalés amigo mío que “si ahora hay pocas, después de la sementera habrá menos. Siempre será mejor que las matemos nosotros en vez del veneno que lleva la simiente, y en algunos casos hasta suplementan los terrenos con toneladas de pócimas”.
A Castilla y León la han convertido los de la boina en un secaral donde lo que más se produce es cereal; y es que siguen sin bajarse del burro del esquema de la Castilla cerealista.
Las noticias que les voy a dar son para hacerles ver que dejar fincas sin sembrar o sembradas para la caza en Castilla y León sería muy barato, y se podría cobrar mucho más de lo que se recauda por los cotos. Sepan que este año se han quedado muchas tarjetas sin vender, y eso repercutirá en la maltrecha economía de ayuntamientos y juntas administrativas; en definitiva, en el medio rural.
Y hoy mismo, en Agrocope, se podía escuchar: “La CE estudia recortar "significativamente" el presupuesto agrario a partir de 2014. La Comisión Europea baraja ‘reducir significativamente’ la parte del presupuesto comunitario que se destina a agricultura -el capítulo con más fondos en la actualidad- a partir de 2014 y dar prioridad a otro tipo de gastos, como el empleo o medidas contra el cambio climático”.
A la vista de estas noticias, me pregunto, ¿por qué los agricultores castellanos no se unen y utilizan la caza como una fuente de ingresos, a imagen y semejanza de nuestra hermana Castilla La Mancha? Puede ser porque allí está Aproca y aquí hace falta. A los caciques capitalinos se les planta cara, y de lobos pasan a ser corderos sumisos. Ellos sólo tienen en el campo intereses económicos, y nosotros, en cambio, generaciones y generaciones cuyos campos fueron regaron con sangre, sudor y lágrimas. Y por supuesto, visto lo visto y analizado lo que viene, sale más barato dejar de cultivar una hectárea de cereal para que haya un par de perdices más.
(Autor: Miguel Ángel Romero Ruiz. Fotos: Autor y Archivo)









