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Lesiones del perro de caza por sobreesfuerzo

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Durante la temporada de caza nuestro perro realiza un trabajo muy intenso pero intermitente, pues sólo suele cazar uno o dos días a la semana, lo que lo predispone a sufrir “lesiones por sobreesfuerzo”, de las que nos habla el veterinario Manuel Lázaro.
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Ante cojeras o molestias que se prolonguen más de dos o tres días debemos plantearnos la consulta al veterinario, ya que muchas lesiones que en principio son de carácter leve pueden agravarse.
Después de un día de caza especialmente duro podemos dar al perro un antiinflamatorio para prevenir la aparición de agujetas

Esas lesiones de sobre esfuerzo comprenden los trastornos del aparato locomotor y otro proceso llamado mioglobinuria, conocida popularmente como “enfermedad de la orina oscura del lunes”. Pero vayamos primero con las lesiones del aparato locomotor, que afectan a huesos, músculos y tendones.

De tipo óseo

Las alteraciones óseas suelen ser fundamentalmente fracturas provocadas por fuertes traumatismos, requiriendo casi siempre cirugía (sobre todo si son en huesos largos como el fémur, el radio y cúbito o la tibia).

En las articulaciones encontraremos problemas de “artritis” o infamaciones repentinas, fruto de golpes o infecciones, y en otros casos hablaremos de “artrosis” o lesiones crónicas, mantenidas en el tiempo y que producen la deformación de la articulación con el consiguiente dolor y pérdida de funcionalidad, algo frecuentes en cadera y rodilla. Igualmente, debido a tensiones y angulaciones forzadas durante el ejercicio, pueden producirse “luxaciones”, esto es, la salida de un hueso de su articulación.

Lesiones musculares

Las más frecuentes son las “distensiones musculares” o estiramiento de las fibras musculares, ocasionadas por el ejercicio brusco o excesivo. En casos más graves pueden producirse contracturas o incluso roturas de ciertos músculos (por ejemplo, “infraespinoso” o “bíceps”).

Los tendones, que unen el músculo con el hueso, también se ven afectados por el sobreesfuerzo, ocasionando inflamaciones o “tendinitis” y, en casos extremos, también roturas de tendones, como sucede con el tendón de Aquiles o “calcáneo”. En cuanto a los ligamentos, que son los puntos de unión entre los huesos en las articulaciones, ante flexiones, torceduras o sobreextensiones pueden resultar dañados. Por ejemplo, la rotura del ligamento cruzado de la rodilla (tan conocida en el fútbol) es una grave lesión que vemos con bastante frecuencia en los perros. En los perros de caza, y especialmente en los galgos, se diagnostican con cierta frecuencia ciertas patologías que podríamos considerar propias de éstos, como la “contractura del músculo infraespinoso” en el hombro y las lesiones por hiperextensión del carpo (muñeca) en la carrera.

Prevenir para evitar las agujetas

Muy habitualmente aparecen en los perros de trabajo las conocidas “agujetas” en los días siguientes a la jornada de caza, que son debidas a una falta de entrenamiento previo. El músculo no tiene reservas suficientes para el esfuerzo requerido y sufre un cambio en su metabolismo, formándose “ácido láctico” en el interior del músculo responsable del dolor.

A veces las agujetas pueden limitar mucho la movilidad del perro en los días posteriores y debe ser tenido en cuenta. Como prevención, debemos llevar a cabo un entrenamiento previo y progresivo del animal, cuidando también la alimentación; y ante días de caza especialmente duros, podemos darle al perro un antiinflamatorio de forma preventiva al acabar la jornada.

¿Qué es la mioglobinuria?

Conocida también como “enfermedad de la orina oscura del lunes”, es un trastorno muy frecuente en perros de trabajo que suele ser benigna pero que en algunos casos puede resultar muy grave. La mioglobinuria consiste en la presencia de mioglobina, un pigmento similar a la hemoglobina presente en los músculos, en la orina, debida a una lesión muscular por sobreesfuerzo, ya sea por intensidad como por duración.

Las roturas de las células musculares liberan la mioglobina que pasa a la orina, dándole un color rojizo u oscuro. En la mayoría de los casos el perro se repone con reposo y buena alimentación; pero existen presentaciones muy bruscas en las que pueden aparecer trastornos renales de gravedad. En estas circunstancias la administración de un antiinflamatorio será de utilidad para ayudar en la recuperación.

Pero sobre todo, debemos tener presente que ante cojeras o molestias que se prolonguen más de dos o tres días debemos plantearnos la consulta al veterinario, ya que muchas lesiones que en principio son de carácter leve, pueden convertirse en muy graves por falta de tratamiento o reposo.

(Texto: Manuel Lázaro Rubio [Clínica Veterinaria “Mirasierra”]. Fotos: Autor y Maite Moreno)

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