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Cabra salvaje mallorquina: el atractivo venatorio de las Baleares

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Al hablar de las especies de caza mayor en España, solemos olvidar a mencionar a la cabra salvaje mallorquina o boc balear. Por ello, vamos a tratar brevemente sobre esta cabra, que representa un auténtico valor cinegético a preservar.
El Certificado de Calidad de Caza Mayor es necesario para poder cazar el boc balear en un coto y homologar sus trofeos

La cabra mallorquina deriva de la cabras que el hombre introdujo en las Islas Baleares, originarias del oeste de Asia, que derivaban de la cabra bezoar. Estos ejemplares se adaptaron rápidamente a los ecosistemas insulares, y hoy las evidencias morfológicas y ecológicas demuestran que el boc balear es un animal salvaje totalmente integrado en su entorno natural y sometido a una presión de caza.

Genéticamente la cabra salvaje mallorquina presenta una identidad propia, equilibrio y es totalmente diferenciable de cualquier otra cabra salvaje o doméstica, lo que ha puesto de manifiesto no sólo su valor biológico, sino también su carácter endémico de Mallorca.

El Certificado de Calidad de Caza Mayor

Para evitar el fraude en la caza comercial y el furtivismo, la Dirección General de Caza, Protección de Especies y Educación Ambiental facilita, a través de la Comisión Balear de Caza Mayor y Homologación de Trofeos de Caza, el listado de cotos con Certificado de Calidad de Caza Mayor (CCCM) y la relación de precintos que se les ha otorgado a las entidades homologadoras nacionales e internacionales y al Seprona.

Este Certificado, otorgado por la mencionada Dirección General de Caza, es necesario para poder cazar la cabra salvaje mallorquina en un coto y homologar sus trofeos, realizar repoblaciones y llevar a cabo capturas de animales vivos para repoblaciones de otros cotos, así como para la comercialización de la caza mayor en todas sus vertientes.

Los acotados obtienen el CCCM mediante la realización de un estudio detallado de la población de cabras de la finca, pudiéndose solicitar un asesoramiento global para realizarlo conjuntamente con la Administración. En él se cuantifica la población de cabras existentes por sexos y edades, y se valoran otros aspectos como el riesgo de entrada de cabras impuras, medidas de control, la calidad de los trofeos, etc. Existen dos categorías de Certificados:

  • Primera Categoría: para cotos con una óptima gestión de la población de cabra salvaje mallorquina, con una proporción de individuos puros superior al 90%.
  • Segunda Categoría: para cotos que se encuentren en un proceso de mejora y con un porcentaje de cabras puras entre el 70 y el 90%.

Una vez que se tenga el CCCM, se expedirá una autorización de caza de ejemplares puros, con el número y referencia de los precintos otorgados en cuatro categorías: macho medallable, macho selectivo, hembra selectiva y cabrito. Cada ejemplar abatido tendrá que ser identificado con su correspondiente precinto, y la solapa de éste debe entregarse a la Administración competente, juntamente con los datos completos del cazador, lugar y fecha de captura, sobre modelo oficial.

La Comisión Balear de Caza Mayor y Homologación de Trofeos de Caza, creada para sustituir a la nacida en 1995 y para promover la sostenibilidad, calidad, rentabilidad y difusión de los aprovechamientos cinegéticos de la cabra salvaje mallorquina, homologa los trofeos siguiendo los protocolos del Safari Club Internacional (SCI) y del Consejo Internacional de la Caza (CIC).

La época ideal para la caza de la cabra balear va del 1 de septiembre al 15 de julio, sobre todo durante el otoño, debido a la climatología, más benigna, y a que el campo se encuentra tranquilo, menos transitado.

Problemas de la cabra mallorquina

La cabra salvaje mallorquina se ha ido mezclando con la cabra doméstica en los últimos siglos, y esto ha provocado dos efectos del todo dañinos: por un lado, la proliferación sin control de los individuos al no tener depredador natural; y por otro, la creación de híbridos que hacían peligrar la especie autóctona.

Para intentar solventar este problema nació la Asociación de Caza Mayor y Preservación de la Cabra, compuesta por cazadores que, por riguroso turno, realizan un perfecto descaste eliminando a los ejemplares híbridos. En el año 2006 esta asociación cazó en doce fincas públicas (6.200 hectáreas), con un total de 126 jornadas y 2.229 observaciones totales (un 27 por ciento de animales finos), disparando 1.326 tiros y consiguiendo un total de 868 abatimientos de ejemplares híbridos

(Fotos: Joan Català. Vídeo: GrupoV)

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