



Las jornadas estuvieron organizadas por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación de Territorio de la Comunidad de Madrid, la Junta Nacional de Homologación de Trofeos de Caza y la Federación Madrileña de Caza. La primera jornada, abierta al público en general, se llevó a cabo en el Salón de Actos de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Forestal, y contó con la presencia de Dieter Sharmm, presidente del Consejo Internacional de la Caza y Conservación de la Fauna (CIC), y del profesor Nino Ninov, rector de la University of Forestry de Sofía (Bulgaria) y presidente de la Comisión de Trofeos del CIC.
El miércoles quedó inaugurada la convocatoria con una breve presentación-introducción en la que intervinieron Germán Glaría, director de la EUIT Forestal de Madrid; Felipe Ruza, subdirector general de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid; Alonso Álvarez de Toledo, marqués de Valdueza y presidente de la JNHTC; el propio Dieter Scharmm; Nicanor Ascanio, presidente de la Federación Madrileña de Caza, y Pedro Guerrero, presidente de la Comisión de Homologación de Trofeos de Madrid.
En su turno de intervención, el mandatario del CIC dijo que el mundo de la caza está “en un periodo de desafío, porque la palabra trofeo está adquiriendo un aspecto negativo tanto entre aquéllos que son neutrales como en los no cazadores”, y señaló que estas jornadas son “una oportunidad para explicar al público qué es la medición y la toma de datos de los trofeos”. Por su parte, Nicanor Ascanio calificó este evento como “una jornada de diálogo y coordinación entre las distintas juntas”.
Tras esto, vino la primera de las conferencias, impartida por Scharmm y titulada “Pasado, presente y futuro de la homologación de trofeos en el mundo”, en la que llamó la atención sobre dos puntos negativos que a nivel público existen sobre la caza: por un lado, que los cazadores sólo abaten al ejemplar de mayor trofeo, sin observar la edad del individuo, y que esto degrada a las poblaciones de animales. A este respecto, el presidente del CIC puntualizó que cazar animales por encima o por debajo de su edad óptima no afectaba al desarrollo generacional de las poblaciones. Por otro, señaló que la caza era vista como una “mera competición entre cazadores por los trofeos más grandes”, que ha derivado en la aparición de la “caza enlatada” y otros aspectos, como cercones, manipulación genética o hibridación de especies.
Para combatir esa mala imagen social de los cazadores, Dieter Scharmm habló de medidas que se están debatiendo en el seno del CIC, como realizar especificaciones a la hora de homologar ejemplares cobrados a edad demasiado temprana, indicando “elección equivocada”, como ya se hace con los trofeos obtenidos en fincas cerradas. Asimismo, habló de las cinco vertientes que el sistema CIC debería tener en cuenta para adaptarse a las necesidades actuales (relevancia biológica, compatibilidad –que permita su comparación con trofeos anteriores-, factibilidad -que el sistema de medición sea sencillo, objetividad –que la medición sea repetible sin grandes variaciones- y reconocimiento social, que se dé a conocer la homologación), y defendió la homologación como una “herramienta para crear incentivos económicos en el mundo rural y para obtener mayores conocimientos de la gestión y la conservación”.
Tras esta conferencia vino la ponencia complementaria, referida a la homologación en España, de la mano de Alonso Álvarez de Toledo como presidente de la Junta Nacional de Homologación y representante de España en el CIC. Alonso comenzó refiriéndose a que en los listados que aparecen anualmente el dato que verdaderamente importa es “el lugar donde se ha cazado”, aunque admitió que se debió recurrir al ego del cazador para animarle a homologar, pues el sentido de la labor de la Junta es preservar la pureza genética de nuestras poblaciones autóctonas, como se está haciendo en la actualidad con el programa de análisis genético del ciervo ibérico, conducido por Juan Carraza, ante el riesgo de hibridación con el ciervo europeo.
Después hizo un recorrido histórico por la homologación en España con la lectura del texto “Historia de la homologación” que Francisco León escribió para su publicación en el Catálogo de Trofeos del bienio 1995-97; y finalizó su intervención anunciando los objetivos marcados por la JNHTC a corto plazo, y adelantó una posible actualización del sistema de medición del macho montés, para aplicar distintos baremos a los ejemplares de las zonas norte y sur.
En el pequeño debate posterior a ambas intervenciones, hubo dos preguntas interesantes dirigidas a Scharmm. Una de ellas provenía de un representante de la Administración gallega, preguntando si el CIC contemplaba la posibilidad de autorizar mediciones en verde para aquellas zonas con trofeos de menor tamaño debido a sus condiciones climáticas y de tipo de suelo; y otra, enunciada por un conocido ingeniero de montes y gestor cinegético, inquiría sobre si se había planteado establecer una cifra mínima a partir de la cual considerar una finca cerrada o bien una “kill fence” (así se denomina a los cercones de pequeña extensión y altísima densidad de animales). Scharmm señaló a la primera cuestión que existe en el CIC una comisión que está estudiando el asunto; y en lo que respecta al tamaño mínimo de las fincas, afirmó que deberían observarse las legislaciones nacionales o autonómicas, ya que, por ejemplo, “en Austria el mínimo que puede tener una finca de caza mayor son 110 hectáreas”, dijo.
Tras una pausa para un café vino una interesante ponencia de Jorge Bernad sobre los sistemas de homologación reconocidos internacionalmente, a la que siguieron dos conferencias a cargo de Nino Ninov, que explicó cómo debían medirse los distintos trofeos de caza de nuestro país, transmitiendo las pautas marcadas por el CIC y aclarando las posibles dudas que podían surgir, entre ellas la diferencia entre trofeos cazados en fincas abiertas, cerradas y en cuanto a especies no autóctonas.
Para ello, realizó in situ mediciones de trofeos de ciervo, gamo, sarrio, macho montés, corzo –para lo que se trajo una báscula de precisión hidráulica-, muflón y lobo. Ninov subrayó que la medición de trofeos “es una herramienta de trabajo importante que no debe relacionarse únicamente con las categorías medallables”.
Estos criterios se trasladaron después a los representantes de las distintas Juntas regionales, que asistieron el jueves 22 a una jornada de trabajo realizada en la finca Castillo de Viñuelas, cercana a Madrid. En dicha finca, que después visitaron junto al profesor Ninov, pudieron apreciar gamos susceptibles de ser homologables, demostrando cómo con una buena gestión realizada en una finca cerrada se pueden obtener trofeos de gran calidad.
(Texto: Ramiro Lapeña. Fotos: Cesáreo Martín, Autor y Archivo)









