No creo que nadie pueda dudar de la repulsa generalizada que en el colectivo de cazadores genera la actividad de unos indeseables, de unos furtivos que nadan respetan y a los que no tenemos que reírles las gracias, sino pedir que caiga sobre ellos todo el peso de la ley, ya que la actual legislación permite castigar través de la Justicia cualquier actuación de unos individuos, que no cazadores, que se pasan por el arco del triunfo las normas y atentan contra la naturaleza y contra todo derecho establecido. Viene esto a cuenta a raíz de las noticias que se

han ido generando en las últimas semanas, en relación con operaciones del Seprona, por las que se han desmantelado tramas de furtivos en Soria, en Ávila, en Madrid, con armas, municiones, trofeos de caza mayor, especies protegidas naturalizadas, canales de carne para la venta... Un trabajo encomiable, que soy el primero en agradecer, en hacer llegar mi felicitación, al igual que ha hecho la RFEC en una nota en la que resalta la ineludible necesidad de poner fin a verdaderas mafias que operan en el mundo de la caza, recordando que ha solicitado siempre a la estructura federativa que pusiera en conocimiento de los servicios correspondientes de la Guardia Civil cualquier dato que colaborase a llevar a buen puerto esas actuaciones contra el furtivismo, denunciando actividades que no deben poder empañar el buen nombre del cazador ético y deportivo y recordando que precisamente la RFEC fue la que propugnó, hace ya tiempo, la tipificación e inclusión en el Código Penal de este tipo de conductas delictivas, lo que finalmente se consiguió, ya que hasta el año 2005 quedaban prácticamente impunes. Acaba felicitando a las fuerzas de seguridad por esos éxitos en el desmantelamiento de las redes de furtivos, a lo que lógicamente nos sumamos. Pero permítanme acabar con unas preguntas y unas mínimas consideraciones. ¿En qué acabará todo esto- ¿Qué penas impondrán los jueces a esos “presuntos furtivos” a los que la Guardia Civil ha presentado como delincuentes y ha difundido ampliamente sus actuaciones contra la naturaleza y diversas especies- ¿No quedará todo en pequeñas multas o incluso en absoluciones, como ha ocurrido en más de una ocasión- ¿Realmente se presenta ante los jueces lo mismo que hemos tenido ocasión de ver en televisiones, diarios y otros medios- ¿Qué es lo que declaran los inculpados- ¿Cuántos de ellos llegan realmente ante los jueces- ¿Cuáles de las imputaciones que se les ha venido haciendo prosperan ante los tribunales- ¿Cuánto tiempo tardan en sustanciarse esos casos y cómo tenemos posibilidad de conocer, sin estar personados en la causa, las sentencias- Me gustaría tener respuesta. Porque a muchos de nosotros nos queda la duda, ojalá que sin fundamento, de que se magnifican esas operaciones contra el furtivismo quizás en un alarde propagandístico, que muchas de las cosas que se presentan como posible delito no son tales, que luego se aportan datos y pruebas que en un principio no habían sido tenidas en cuenta y que lo que sale al final dista mucho de lo que estaba al principio. Y eso no es bueno. No quisiera que se me interpretara mal, ya que soy el primero de apoyar esas acciones policiales y que de una vez por todas se ponga fin a la lacra del furtivos. Se puede hacer mucho más, que los cazadores, según una encuesta hecha en una conocida web de caza, creen que no se realiza todo lo posible para poner fin a esas lamentables actuaciones de los furtivos, pero me queda una última pregunta: ¿a cuántos de ustedes que entran en esta web si llegan con una orden judicial a su casa, no le encontrarían varias escopeta, una carabina de aire comprimido, un rifle del 22, varios rifles de distintos calibres, cajas de cartuchos, decenas de balas, visores, prismáticos, medidores de distancia, linternas, cuchillos de monte- Y si los años o las posibilidades económicas se lo han permitido, ¿cuántos trofeos de caza, logrados durante toda una vida como cazador, tiene en sus paredes-¿Guarda de todos ellos los precintos, todos los papeles- ¿Si ha cazado en otros países, tiene constancia oficial de todos los trofeos, sobre todo si no necesitan Cites- ¿De algunas especies disecadas y ahora protegidas, cazadas hace década, ha regularizado su situación- Porque podemos ser infractores en potencia y... en acto.