



En este septiembre caluroso, tras un agosto reseco, inicio mi presencia en esta página web, que espero sea larga y no acabe a tiros, como suele pasar con los de nuestra especie. Y lo hago porque es lo que ahora se ha puesto de moda para comunicarse e intercambiar opiniones, pero recuerdo otros tiempos y no puedo por menos que volver la vista atrás y rememorar las estrofas de Samaniego.
En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba el señor Cuervo.
Del olor atraído
un Zorro muy maestro,
le dijo estas palabras,
o poco más o menos:
“Tenga usted buenos días,
señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso,
mono, lindo en extremo;
yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento;
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
junto a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el Fénix
de sus vastos imperios.”
Al oír un discurso
tan dulce y halagüeño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el Cuervo.
Abrió su negro pico,
dejó caer el queso;
el muy astuto Zorro,
después de haberlo preso,
le dijo: “Señor bobo,
pues sin otro alimento,
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso".
Quien oye aduladores,
nunca espere otro premio.
No están la cosas por aquí con nosotros, los raposos, de forma tan aduladora ni mucho menos. Sí, mucho de astuto, de maestro, de zorro... pero en cuanto te descuidas te ponen el lomo como un coladero. Cuando estás tan tranquilo en la madriguera, viene un maldito perro, de esos negros, con tan mala leche, que si no sales a la carrera es posible que no vuelvas a ver la luz. Y si sales, peor, pues como no andes listo te pegan un cartuchazo y pasas a mejor vida. Vamos, que es un sin vivir. En cambio, los cuervos, con eso de que son negros y no gozan de buena prensa, se les protege, viven decenas de años y ahí siguen tan tranquillos, haciendo de la suyas. ¡Que discriminación!
He oído hace unos días que un par de guardas, en tierras sorianas, llevaban más de doscientos de los nuestros apuntados en su haber, o mejor sería decir en su debe. Así, ¿cómo vas a estar tranquillos- Cada vez que se habla del control de depredadores, ponen una foto nuestra, como si fuéramos los últimos culpables. Ya está bien, señores cazadores, un poco de por favor.
Incluso he leído que ya van a reconocer hasta la inteligencia de los cuervos como el no va más. Si Samaniego levantase la cabeza. Lean, lean:
“Si el uso de herramientas es una prueba de inteligencia, los cuervos acaban de dar un tremendo salto en la escala que los acerca a los humanos. O, mejor dicho, se acaba de demostrar que pueden darlo. Ya se sabía que estas aves -como algunos primates y otros animales cuando se los entrena- son capaces de usar distintas herramientas para conseguir comida. Pero investigadores de la Universidad de Oxford han demostrado un comportamiento que va mucho más allá: sin entrenamiento previo, han conseguido que varios cuervos ejecuten una secuencia en la que usan sucesivamente tres herramientas hasta que consiguen su recompensa. Una hembra ya había demostrado que era capaz de fabricar sus propias herramientas para extraer gusanos y otros alimentos de huecos de árbol o de tubos puestos a su alcance por sus cuidadores. Ahora ha sido capaz de seleccionar y usar consecutivamente tres pequeños rastrillos hasta conseguir la golosina. Con el primero (más corto) saca de su tubo a un segundo. Con éste, alcanza al tercero. Y con este último, el de mango más largo, obtiene la comida”.
Así, dicen que “la habilidad que tiene los cuervos para usar tres herramientas de forma consecutiva supera cualquiera de las capacidades detectadas en cualquier animal no humano, incluidos los primates”. Vamos, como para que suelten el cachito de queso, por mucho que les digas y les adules. Algo así les pasa a los cazadores, que van a lo suyo, que repiten mucho eso de que defienden la ética y la caza deportiva, pero debieran ustedes ver a más de uno de ellos en el campo como les veo yo, eso sí, a distancia. En estos días de media veda, en los que las migratorias en muchas zonas han brillado precisamente por su ausencia, ¡cuántas perdices y liebres han sufrido las consecuencias de la continencia en los disparos sobre codornices y tórtolas, pasando ya muertas a ir ocultas en los morrales! Y además con tanta sequía, y con rastrojos en los que no queda ni una brizna de paja y en zonas en las que falta el agua, las rapaces lo tienen más fácil que nosotros desde lo alto y van diezmando los bandos de perdigones. Así que luego se quejarán cuando llegue la temporada general...
Ya saben. Si no hay codornices, acorten el periodo de media veda, o salgan al campo a pasear con los perros, pero dejen en paz a esos pollos de perdiz, más o menos igualones, a los que todavía podremos echar el guante a poco de que se descuiden, o dedíquense a las torcaces en los puestos, que por lo que vemos son de las pocas especies que siguen a rajatabla el consejo de creced y multiplicaos y no les va nada mal.
Postdata.- Ya saben que si me meto en esto de escribir en la Red es para saber las opiniones de los cazadores en elcotodecaza.com, así que anímense, que les prometo, si un tarascazo no me lo impide, irles contando cómo me va en lo que será la temporada de caza para ustedes, que para nosotros cazar no es una afición, es una obligación si queremos comer. Y créanme que muchos días no es mucho lo que nos llevamos al estómago.









