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Sensei

El Blog de Jesús Barroso (Sensei)

Nací en el año 69, pasé mi infancia rodeado de perros callejeros, es lo que había en los 70, calle, diversión y perros. Estudié Pedagogía en Salamanca y aunque nunca pensé que aquello me sirviera de algo en esta vida, me sirvió para comprender mejor a los perros, a los de dos patas y a los de cuatro. Fue mi suegro quien me mostró el primer perro de muestra cazando y aquella visión me traumatizó de tal manera, que aquí seguimos, con perros de muestra y cazando. Llevo 6 años y medio colaborando de forma continúa con "Perros de caza", la revista.

 

El respeto al vuelo (II parte): solución de problemas

En el artículo anterior tratamos la metodología a seguir para conseguir el respeto al vuelo y al tiro. Creo que el método quedó claro, es tan solo teoría, ahora hay que llevarlo a la práctica y es en aquí donde las cosas no son tan fáciles como muchas veces se pintan.
Normalmente hablamos de paciencia como requisito indispensable para llevar a cabo un buen adiestramiento, apoyada lógicamente por la metodología descrita. Pero a veces la paciencia no lo consigue todo y nos desesperamos cuando surgen problemas. Problemas que, normalmente, no suelen tratar ninguna de las teorías ni metodologías, tal vez porque como siempre digo, cada perro es un mundo y en cada mundo puede haber problemas bien distintos.
Pero sí voy a tratar una serie de problemas que a través de mi experiencia veo que son comunes a muchos ejemplares. La raíz de estos problemas siempre suele tener dos vertientes, la pasión desmesurada por atrapar la pieza y la muestra floja o con poca fijeza. Veamos pues algunos ejemplos y consejos para corregir esos problemas que se nos pueden presentar entrenando el respeto al vuelo y al disparo.

EL quieto

Un problema común que se puede presentar es la asociación de dos órdenes en una. ¿En que consiste esa asociación y cómo repercute en el ejercicio que estamos tratando? Cuando damos órdenes seguidas de forma habitual, el perro tiende a asociar ambas como una sola, es decir omite la primera y pasa “por su cuenta” a cumplir la que vendría normalmente a continuación aunque no la pronunciemos siquiera. Por ejemplo, si cuando ordenamos sitz, acto seguido solemos ordenar platz (tierra), llegará un momento en que al pronunciar sitz el perro directamente se tumbe, opte por obedecer por su cuenta porque se ha acostumbrado a que después viene esa orden.

¿Qué tiene esto que ver con el respeto al vuelo? Pues mucho, siempre y cuando hayamos optado en nuestra forma de adiestrar por no darle importancia a esta asociación por cuenta del perro y lo hayamos dejado hacer. Si hemos enseñado y entrenado el quieto a distancia ordenando primero "quieto"o "stop" o sonido de silbato y después sitz, el perro al oír una de estas órdenes de quieto pasará directamente a la posición de sentado.
Ahora llega el verdadero problema, cuando el perro está de muestra ante la pieza que le hayamos sembrado, nos acercamos y reforzamos su posición con la orden de quieto, PUEDE OCURRIR (no tiene que ser siempre, que quede claro) que el perro rompa su posición tensa de muestra y opte por sentarse. Respetará el vuelo de cine pero como si en el cine estuviera, sentado mientras ve volar la pieza. Puede incluso ocurrir que el perro llegue a obviar la muestra y pase directamente a sentarse en vez de mostrar. Lógicamente esta es una actitud indeseable en un perro de muestra y debemos evitarla a toda costa, y si no es posible evitarla hay que corregirla.
Para corregir este problema no nos queda otra que introducir otra orden para el quieto, distinta a la habitual con la que el perro pasa seguidamente a sentarse, claro está. Ya dije en el anterior artículo que mucha gente opta por utilizar el vocablo “fermo” como sustituto del quieto, pero eso va en gustos, podemos utilizar la palabra que queramos y que no haya sido utilizada con anterioridad en el periodo de adiestramiento básico del perro. El método a seguir es igual a cuando enseñábamos el quieto, solamente vamos a cambiar la posición inicial del perro, ahora lo haremos con el perro en pie.
Esto no quiere decir que tengamos que enseñar la orden QUIETO de nuevo en su totalidad, con todo lo que ello requiere en tiempo, paciencia y esfuerzo por nuestra parte y por la del perro, ahora veréis cómo en pocas repeticiones el perro asocia bien la orden, de modo que no desesperar y trabajar si se da este problema, tan solo nos tocará poner en pie al perro unas cuantas veces porque más de una seguirá sentando aunque cambiemos la orden.

La guía

Es otro problema con el que nos podemos encontrar es que el perro guíe por su cuenta, que no espere nuestra llegada. En principio podéis pensar que eso no tiene importancia, que es más algo de puristas o perfeccionistas, bien, pero hemos de tener en cuenta sobre todo al principio del entrenamiento del respeto al vuelo, que el perro puede darse cuenta de que con nuestra cercanía se le impedirá perseguir la pieza que le ha hecho caer en muestra, porque llegamos y lo atraillamos. Si ocurre esto en la cabeza del perro guiará por su cuenta, y si la pieza no aguanta la cercanía del perro y vuela estando nosotros lejos, el perro perseguirá y entonces es cuando se dará cuenta definitivamente que con nosotros lejos se lo pasa mejor.
Debemos por tanto cortar cualquier indicio de guía, cualquier intención de mover una sola pata por su cuenta, pero ¿cómo? Damos la orden de quieto que anteriormente hemos reforzado con el perro en posición de pie, corremos y atraillamos, y si intenta guiar sin nuestra orden seguiremos el procedimiento de costumbre, tirón de correa, NO y orden de quieto en pie, ya sea "fermo", "stop" o la que hayamos elegido para tal fin.
Hay un truquillo para que el perro no asocie nuestra cercanía con la corrección. Consiste en atraillar al perro del collar con el mosquetón y el otro extremo de la correa lo atamos a su pata trasera, nos alejamos unos metros dejando la correa con una ligera tensión tal que al intentar el perro romper la muestra para guiar, su misma pata trasera sea la que le corrija y le tire del cuello.
En casos de perros muy tercos o con mucha pasión a los que se le une lo anteriormente expuesto, podemos recurrir al collar eléctrico. "¡¡¡Que ha dicho este hombre!!!", pensaréis algunos. El collar eléctrico en este caso sólo lo utilizaremos en perros con un carácter lo suficientemente contrastado y con una pasión desmesurada, porque de lo contrario podemos inhibir la muestra a través del castigo.
Las descargas deben ser muy leves, en el nivel más bajo como cuando comenzamos a utilizar el collar, e irán subiendo progresivamente ante la falta de obediencia. La reacción del perro a la descarga del collar eléctrico estando de muestra difiere mucho de cuando está corriendo, ahora el perro está en tensión y al recibir el castigo apenas se inmutará, tan solo moverá algo la cabeza. ¡¡Ojo con esto!!, a ver si os pensáis que no funciona el collar o que la intensidad es muy baja y entonces corremos un gran riesgo. Sólo lo recomendaría en casos extremos de cabezonería y siempre habiendo gastado todos los métodos posibles sin resultados positivos.

Gestos y escenario

Puede ocurrir que incluso habiendo llevado a rajatabla cualquiera de las metodologías para enseñar y llevar a buen puerto el respeto al vuelo, que hayamos comprobado que durante los entrenamientos el perro obedece bien y respeta bien vuelo y tiro, cuando nos enfrentemos a una situación real, ya sea algún tipo de competición o simplemente un día de caza, comprobemos que el perro no respeta el vuelo o sí lo hace, pero que al oír el disparo sale sin esperar la orden de cobro.
¿Qué hemos hecho mal? Posiblemente nada, posiblemente hayamos hecho todo correctamente, pero tenemos que darnos cuenta de que el ejercicio que estamos tratando es posiblemente el mayor sometimiento contranatura al que podemos someter, valga la redundancia, a nuestro perro. Éste se va a resistir y no solo eso, si no que sus asociaciones no van a ser como nosotros queremos, sobre todo si el perro ya ha sido cazado y ha perseguido y cobrado muchas piezas de caza. De pronto se encuentra con una negación por nuestra parte, con una prohibición de hacer lo que más le gusta, perseguir, porque no nos podemos olvidar que en el perro de muestra siempre hay dos instintos primarios presentes, el propio de muestra y el de persecución, ese que tienen todos los predadores.
El escenario de entreno puede por lo expuesto en convertirse en una justificación de obediencia para el perro y obedecer solo allí, por ello debemos cambiar periódicamente de escenario, para que el perro no se habitúe, para que no asocie el lugar con la obediencia.
Los gestos también son algo importante, debemos cuidarlos mucho. Os voy a contar una anécdota que me viene de perlas como ejemplo. Había entrenado a mi braco para competir en San Huberto, el respeto al vuelo y al tiro lo hacía perfectamente cuando entrenábamos pero en la competición respetaba el vuelo pero antes de disparar o al disparo salía. Había cambiado de escenario habitualmente, entrenaba con la misma ropa que competía, el problema estaba claro que estaba en el disparo real de escopeta, ya que yo entrenaba con detonadora sin matar las piezas. Ya me había planteado acudir a un intensivo cuando una tarde, mientras reforzaba el quieto sin muestra, veo que un bando de torcaces se aproxima tanto que se me meten encima, tuve ese reflejo de añoranza del desvede y me llevé las manos a la cara emulando que apuntaba con la escopeta, cuando por el rabillo del ojo veo que el perro sale disparado. ¡Te tengo! El perro respetaba la pieza, respetaba el tiro, le había lanzado piezas muertas disparando con la detonadora por ver si la caída de la pieza era la que le hacía sucumbir, pero nada, era el gesto de encarar. Aquella misma tarde corregí y en la siguiente prueba de San Huberto a la que asistí el perro respetó vuelo y tiro a la perfección haciendo un cobro a la orden perfecto.
De modo que cuidado con todo, cuando se os presente cualquier tipo de problema debéis analizar todo con lupa, paso a paso y ya sabéis, aprovecharos del instinto para presionar, pero siempre debéis dejar una puerta de escape, de otro modo el perro se desmotiva, se ve muy presionado y se bloquea. Suerte.


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