



No deberíamos necesitar los que ya llevamos años en este mundillo de la caza tener que poner ejemplos de situaciones que, desde hace años, ya empiezan a ser evidentes incluso para los más noveles.
Están sobrepasando ese primer nivel del “parece que nos quieren tomar por el pito del sereno”, y está alcanzando en demasiadas ocasiones tintes de genuina tomadura de pelo, para que al paso que va la burra, posiblemente terminen en que alguno en breve pretenda llamarnos directamente idiotas, u oligofrénicos medios, que dirán aquellos que pretendiendo ser políticamente correctos, son curiosamente los que no se cortan buscando, precisamente, reírse de nosotros.
Pues eso, el que vivamos en un mundo de intereses no es algo que a nadie nos sorprenda, igual que no lo hace que en el mundo de la caza notemos que cada vez se anteponen más descaradamente aspectos comerciales e intereses personales a los de los cazadores de a pie, los de la caza, o los de nuestro vilipendiado medio ambiente, algo que, por desgracia, este gremio parece se ha acostumbrado a asumir. Pero es que esto ya empieza a clamar al cielo, cuando uno ve, por ejemplo, que en el último seminario internacional sobre una de nuestras especies cinegéticas, celebrado en el sur de España, un ponente ofrecía unas conclusiones sobre la repercusión de la predación sobre esa especie y, joder, el siguiente ponente llegaba justo a la conclusión contraria.
Esto es como el
chiste del contable al que se le acercó un empresario para preguntarle cuánto sumaban dos más dos, y que socarronamente contestó susurrándole al oído, “¿Cuánto quiere que sumen?”. Vamos, que la Administración quiere un estudio que demuestre unos resultados en nuestros campos, no hay problema, que ‘suelte la gallina’, que siempre encontrará un listo dispuesto a vivir una temporada del cuento. Que necesita otros resultados distintos, pues da igual, si aquí el tema parece estar claro, “tú suelta la pasta y dime cuánto quieres que sume esto”.
Que un estudio no da el resultado que interesa, “no problem”, que dirían los ingleses, se repite en otras condiciones, argumentando cualquier majadería que se nos ocurra, un problema puntual al que le podamos echar la culpa de los fracasos de intentos anteriores o cualquier excusa que nos permita repetir y repetir la prueba hasta que salga, hasta que se aburran los que estén chupando del tema, o hasta que se aburran esperando resultados los ingenuos paganinis, cazadores en los casos que nos ocupan, y listo. Momento en el que evidentemente habrá que buscar una nueva forma de sacar dinero a los sufridos cotizantes, que la teta de la vaca hay que continuar exprimiéndola.
Que se tiene que bailar el agua a quienes, personas o entidades, han estado siempre enfrentados, para así repartiendo el pastel mantener a todo el mundo callado, pues da igual, siempre existe algún cargo, algún premio o alguna prebenda que se pueda usar sibilinamente para salvar los muebles.
Cuántas iniciativas perdidas, y por supuesto cuánto tiempo y dinero -por no hablar de las ilusiones de los cazadores o los intereses y el bien de la caza y el medio ambiente-, por los egoísmos y egocentrismos de personajes, la chapuza de los actores, la complacencia de las Administraciones desde sus amiguismos, así como el consentimiento de un mundo cazador que permanece mudo y sumiso.
Aquí demasiados flautistas de Hamelin barren para su casa, buscando única y exclusivamente vivir del cuento y que ese vivir sea lo más largo y productivo posible, que lo de la ética, la moral, las ganas de trabajar por quienes confían en ellos y encima los mantienen, ni da para comer al ritmo que muchos pretenden, ni les permite salir en esas fotos que tanto les gustan y necesitan.
Un pitorreo y una vergüenza, que alcanza ya tintes surrealistas y en la que los cazadores estamos permitiendo que nos tomen por … ya no idiotas, imbéciles, perdón, oligofrénicos profundos para aquellos que encima pretenden ser políticamente correctos, que saben -y eso es lo peor-, que podrán continuar riéndose de nosotros. Pues aquí no va a pasar nada, que aquí, nadie piensa hacer nada. No, si al final resultará que lo somos.










lefa Muy duro D. Rafael, pero lo malo de todo esto es que tienes toda la razón, desgraciadamente existen muchos profesionales del "tongo" y vividores del estudio que usted quiera. De todo tipo de estudios, pues son expertos en todo y te garantizan resultados a la medida, por lo menos a la medida de lo que puedas pagar. Tal vez los administrados de base, a los que nos sacan las perras para pagar a los listos deberíamos pedir responsabilidades al "listo" y al granuja que los paga.
Saludos y gracias por permitirme participar
lSr. Lurueña abundando en su escrito y en el comentario anterior que he tenido la oportunidad de realizar en su blog, quiero mencionar que precisamente hace unos días la prensa gallega se he hecho eco de un juicio por una denuncia realizada por la Guardia Civil contra un grupo de ecologistas por altercados y desobediencia a la autoridad durante la celebración de la última Copa de España de caza del raposo celebrada en Portomarín (Lugo). Pues bien, tres o cuatro días más tarde, en La Voz de Galicia del lunes día 4 aparece un artículo titulado “El zorro come 40 tipos de frutos y ayuda a expandir el bosque gallego”, en el que D. Xavier Lombardero citando expresamente de forma entrecomillada las manifestaciones de D. José Guitian sobre sus investigaciones, trata de presentar al zorro como un vegetariano, en ocasiones carroñero y experto servicultor que no tiene nada que ver con las perdices y conejos. Es cierto que en un pequeño apartado del artículo cita el libro “O raposo en Galicia” (donde se dicen cosas diferentes) y se hace una breve referencia a otros alimentos ingeridos por el zorro, pero resaltando el consumo de frutos. Es muy cierto, en mi opinión, que el zorro consume frutos, lo mismo que multitud de otros nutrientes, cuando el medio se los ofrece, sin despreciar nada que le resulte apetecible.
En el mismo artículo de forma entrecomilla el periodista dice que D. José Guitian (investigador de la USC) asegura que “los campeonatos de caza del zorro me parecen patéticos”. Al señor Guitian le pueden parecer patéticos los campeonatos de caza, puede estar a favor o en contra de la práctica cinegética, o de cualquier otra cosa y tiene todo mi respeto por opinar como él quiera, pero de éso a convertir al zorro en vegetariano…. hombre un poco de seriedad, que aunque ellos (Lombardero y Guitian) se sientan más cercanos a los ecologistas que a los cazadores, les recuerdo que los ecologistas fueron denunciados por no respetar a la autoridad y la ciencia y la verdad no pueden ser en ningún caso comodines de intereses oscuros.
as dicho muchas verdades y duras,pero no podras con la burocacia en este pais a los cazadores nos tratan como si fueramos asesinos o maleantes Lo de Galicia los ecologistas tienen poder no razon pero la Aministracion les da poder porque la politica saca votos que es lo mas inportante Tu te cres que los zorros comen frutos ¡ incredulos' Nuestros mandos solo quieren dinero y entretener al cazador yseguir el rollo Lo del estudio de la perdiz estaremos años con rollos pero el final alguien se forrara de dinero y nada de nada Con lo de las granjas nos engañan pero nos entretienen y nos sacan el dinero