



Todo cazador siente, desde el mismo momento en que mata su primera pieza de caza, la necesidad de contar a sus familiares, amigos y conocidos cómo fue ese lance, así como el desarrollo de la cacería en la que se abatió ese primer conejo, perdiz o liebre. Después, se trata de narrar en cualquier momento posterior, inclusive años después, las experiencias de tal o cual rececho, de ése lance montero que se quedó anclado, fijo en nuestra memoria, por su espectacularidad o rareza.
Los relatos sobre vivencias de caza, de forma tradicional, se han venido haciendo de forma oral. Y casi siempre, y aunque suene un tópico, con bebida o comida por delante, ya sea en el bar, en la mesa de casa o de un restaurante, o en el propio taco a media mañana en plena jornada. Esos relatos de viva voz dan la oportunidad también de que quien escucha esas historias pueda, a su vez, aportar las suyas propias, o dar su opinión sobre tal o cual lance, munición, trabajo del perro… En definitiva, existe comunicación, intercambio de experiencias. Y eso, en el entorno cinegético es muy importante, ya que es a través de lo oral por lo que el conocimiento y la sabiduría de la caza se tra
nsmiten de generación en generación.
Después, los medios de comunicación, y más concretamente las revistas especializadas en el ámbito venatorio, dieron oportunidad al cazador de exponer a un público más amplio sus historias de caza, con ocasión, además, de mostrar imágenes del trofeo cobrado, del coto donde se llevó a cabo la cacería o instantáneas del resultado final de la jornada.
Sin embargo las revistas tenían un filtro: el de la calidad de los textos e imágenes y el interés que para el resto de lectores pudieran tener esos relatos. En algunos casos el ejemplo que pudieran aportar era más que suficiente para justificar su publicación; en otros, el estilo literario o el contenido didáctico era la razón de su inclusión en las revistas. Sin embargo, muchos de esos textos no cumplen ninguno de estos preceptos, por lo que acaban sin ver la luz. Además, cuando salen es muy complicado que se produzca la interactuación que sí ocurre cara a cara con los amigos o la familia, que al fin y al cabo es lo que a muchos les interesa, es decir, saber qué opina su entorno de ese lance o cacería.
Sin embargo, la llegada de Internet y las nuevas tecnologías ha hecho cambiar la forma de contar esas vivencias de caza. El nuevo medio de expresión tiene igual o mayor difusión de lo que puede tener las revistas del sector que cada mes están en los quioscos de toda España, pero ofrece muchas más posibilidades que aquél.
Portales de Internet, foros y redes sociales otorgan al cazador una libertad inmensa para contar sus vivencias de caza, pero en tiempo real, es decir, esté donde esté y a la hora que le dé la gana –incluso ya es posible hacerlo desde el móvil-; y sobre todo, sin tener que pasar por el ojo crítico del redactor jefe o el director de la publicación de turno.
Por supuesto, puede poner fotos de esos momentos, vídeos y cualquier cosa que se le ocurra. Otra ventaja, y creo que enriquecedora para todos, es la posibilidad de que otras personas de otras comunidades autónomas e incluso de otros países puedan comentar, también en tiempo real, sus impresiones, puntos de vista o contrastar sus propias vivencias en el mismo lugar que lo ha hecho el primero.
En España, el cazador dispone de una vastísima oferta virtual donde contar lo que quiera y compartir, porque ése es el objetivo, sus días de caza y sus distintas experiencias con distintas piezas, armas, municiones y cotos; compartir, aprender y ayudar a otros a aprender en esta bendita afición donde nunca se acaba de saber todo. Portales de Internet, como éste que están leyendo en estos momentos, proporcionan información de actualidad, al tiempo que los foros ofrecen ése lugar de encuentro, ese bar virtual donde contar mentirijillas y rememorar, compartiendo, días de caza pasados.
Y en cuanto a redes sociales, en estos momentos, y perdonad si desconozco alguna más, existen tres redes que podríamos denominar ‘específicas o sectoriales’ de caza: Cazalia.com Cazaworld.com o Caza y Amigos; aparte, claro está, de la extendida Facebook, donde también hay un buen número de cazadores. En Cazalia, la red que más frecuento, el fenómeno de las discusiones en tiempo real con las Preguntas & Respuestas, la mensajería instantánea, los grupos de diversa temática y los vídeos está suponiendo todo un fenómeno entre los que allí estamos.
Decía esta semana Juan Luis Cebrian, consejero delegado de Prisa, que “en 2043 desaparecerán los periódicos escritos porque no habrá lectores que los compren”. Yo no soy quien para decir hacia dónde van los medios escritos, sumergidos por otra parte en una crisis de identidad ante el surgimiento de Internet, pero lo que sí se es que el interés de la ciudadanía, y en especial de los cazadores, es seguir sabiendo más sobre su afición, ya sea de la biología y el comportamiento de las distintas especies objeto de caza, que de auxiliares caninos o de municiones. Y esa necesidad seguirá satisfaciéndose, ya sea en medio papel, digital o en el más tradicional, pero el más importante, de la transmisión oral. De eso sí estoy seguro.
(Este texto forma parte de la conferencia impartida por el autor en el marco del Congreso de Periodistas Periodipesca 2010)










hola ramiro solo queria preguntarte de que zona ya que compartimos el mismo apellido