



Después de tanta lluvia, inundación, tanto desorden en los últimos meses provocados por unas inclemencias poco habituales y hasta desconocidas en muchos de nuestros pueblos y ciudades, uno se merece un descanso, digo yo. Y no es que se pueda parar la lluvia, no, eso acontecerá cuando buenamente quiera el tiempo, aconsejado de la madre Naturaleza, y nosotros nos alegraremos un año más de la llegada efectiva de la primavera y sus indicios de bonanza y menor rigor en el meteoro.
Sin embargo, hoy voy a hablar de la oportunidad que nos brindan las ferias especializadas en naturaleza, caza, armas, complementos, cartuchería, y que por estas fechas nos invitan a conocer lo que el sector nos brinda y ofrece de cara al futuro inmediato en nuestra afición.
Ocurre con frecue
ncia que programamos la excursión, incluso como es mi caso, el viaje desde otras provincias, y lo hacemos con una tremenda ilusión. El cazador, el que siente el espíritu venatorio y se siente realmente ser vivo en el monte, gusta rodearse de sus equipos, de sus entornos, de personas que como él, sienten y trabajan por y para la caza.
Es normal acudir prestos a los stand de las marcas más reconocidas y pedir aquí un pin, allí una pegatina, tal vez un catálogo, incluso nos quedaremos embobados mirando los expositores y armeros, las vitrinas cuajadas de cartuchería de última generación, y esa ropa técnica que tanto nos gusta, en estas ferias, ¡nos volvemos un poco niños!; y eso no es nada malo, al contrario, nos promueve un reencuentro con nuestras ilusiones de origen con la caza.
El cazador del siglo XXI debe estar al día sin perder la referencia de tiempos pasados; no perdamos la ocasión de tocar esa nueva escopeta, de preguntar por el sistema novedoso en tal o cual arma, o por visores, botas, accesorios, estemos en consonancia con este tiempo, que es el que alimenta en buena medida nuestro futuro inmediato.
No temamos a preguntar, yo ya pasé por ahí..., el fabricante, el artesano, el armero o cartuchero está deseando recibir nuestras sugerencias, las quejas o las invitaciones a innovar, son profesionales del sector que deben seguir muy de cerca las inquietudes y necesidades de los miles de aficionados que cada año, y afortunadamente, pueden seguir pateando campo tras las del pico rojo o los de la mirada baja.
Yo este año tengo la ilusión de poder encarar unas cuantas nuevas escopetas, con una visión muy particular sobre la oferta en calibre 20, y preguntar a los cartucheros qué pasa con el calibre 16, en creciente demanda en nuestro país por parte de un nutrido número de cazadores que vuelven a él con talento y espíritu cabal.
Entre medias la ropa y las botas van a estar en mi punto de mira, que luego a la hora de probar hay que estar atento a todo aquello que nos puede aportar valor, y comentarlo a los aficionados, y a lo que resta efectividad y comentarlo con los fabricantes, siempre dispuestos a la mejora.
Ayer mismo saqué los billetes de tren, y hoy, según termine mi jornada laboral (¡por fin viernes...!), viaje de ida y vuelta a Madrid, podré saludar a los amigos y visitar a los fabricantes en Venatoria, y me traeré de vuelta para el sur un buen puñado de ilusión, y ganas de que la nueva temporada no se haga mucho de rogar...









