miguel-soler

El Blog de Miguel Soler

Con 11 años comencé a campear podencos andaluces y a cazar con ellos sin escopeta, hasta que a los 14 mi padre me regaló mi primera paralela del 20 y un pointer, “si quieres ser cazador, debes enseñar a tu perro...”. Después de 30 temporadas sigo con esa bendita ilusión en los días previos a cada jornada de caza tras las del pico rojo y descargo mis sensaciones como articulista especializado en perros, caza y pesca.

 

Cuando el cazador quiere romper platos

Versión para impresiónVersión para impresiónEnviar a un amigoEnviar a un amigo

Llegar a la cancha, abrir la funda de nuestra escopeta, ponernos el chaleco, y caer en esa metamorfosis que a modo de doble personalidad nos afecta a los cazadores cuando vamos a tirar unas series de plato, todo se produce en apenas unos instantes. A partir de esos momentos puede pasar de todo, pero lo habitual es que pretendamos ser tiradores cuando somos cazadores, y entonces a la mayoría de nosotros nos ocurre curiosamente lo mismo: desaprovechamos la oportunidad de entrenar como cazadores para intentar ser unos buenos tiradores, toda una equivocación, al menos bajo mi punto de vista.

“He roto 17”, “pues yo 21”, “a mí esto no me va, he roto 9...”. ¿Os suenan estos comentarios bajo el tejadillo de los puestos de tiro ante el foso?, seguro que sí, son habituales entre los integrantes de la cuadrilla que busca ser escuadra por un rato teniendo como objetivo a unos platillos volantes endiabladamente rápidos cuando a lo que su mente, sus ojos, sus brazos y su concentración están acostumbrados es al ritmo variable -como variable son sus trayectorias- de perdices, codornices, incluso conejos y liebres cuando no zorzales y tórtolas.

El cazador, a menudo, se desencanta cuando el foso escupe platos vertiginosos, rapidísimos, inamarrables aún en el puesto central y con el plato subiendo dejándose ver en buena superficie; el tiro al plato es, según se tome, un ejercicio que ayuda o que perjudica al cazador. Muchos de nosotros sabemos cortar muy bien la caza pero, amigos míos, los platos se nos atraviesan una vez y otra...

Seamos positivos con todo esto porque el tiro siempre nos puede ayudar, la cuestión es cogerle el pulso, el ritmo, y la mejor disposición para ganar fondo, técnica y manejo del swing cuando lo que de verdad nos gusta e interesa es la caza. De entrada vamos a olvidarnos de un objetivo equivocado en cuanto tenemos en mente ir a tirar unas series “para entrenar”, lo que interesa es no querer romper platos.

Sí, han leído perfectamente, como nos presionemos con la cifra (“por lo menos espero rozar los 20 de 25, como no sea así voy a quedar como un principiante delante de todos...”) ya estamos listos, el cazador debe acudir a la cancha de foso para practicar su reacción y ejercitar los movimientos necesarios para cubrir trayectorias, algo que siempre será extensión del ejercicio en seco, en nuestra casa con encares, giros y adelantos estimados. Los platos son meros estimulantes de este ejercicio, nunca un objetivo contra viento y marea.

En efecto, hay que entrenar en casa, a diario si es posible, encarar y encarar, seguir objetivos imaginarios, recrear lances e intentar buscar el adelanto bueno sobre la trayectoria estimada, siempre con la escopeta descargada y buscando mejorar en nuestra técnica. Después de esto, de vez en cuando, unas series nos pueden ayudar en cuanto a reacción, insisto, porque mecanizar excesivamente las velocidades de los platos de foso cuando sólo vamos a cazar, puede tener sus consecuencias negativas en el campo. Repito, el plato está para entretener y ayudar, nada más.

Creo que lo principal que el cazador debe buscar en la cancha de foso es coger las trayectorias y a continuación, los adelantos, y para eso debe llegar al campo de tiro con la cintura, espalda, brazos y piernas bien ejercitados en los ejercicios de mecanizado del swing; a continuación debe permanecer atento a lo que está y olvidarse de si el compañero circunstancial de escuadra es profesional y le pulveriza los platos -uno tras otro- a diez metros del foso, eso nos da lo mismo, como mucho alegrarnos por él, pero que nunca nos haga mella en la autoestima e intentemos igualarlo o superarlo, ahí fallamos a menudo,  y entonces caemos en tirar rápido sin técnica, buscando romper, y no es nuestro objetivo, insisto nuevamente: vamos a entrenar lo que nos interesa, no a lograr una cifra “suficiente” que nos reconforte ante los demás y lo que puedan pensar.

El punto fuerte del cazador está en el encare correcto para poder dar paso a la secuencia de tiro, y en cuanto nos cambian el paso al tener que partir de un encare en espera de la salida del plato ya estamos trastocando lo que nos interesa, atentos a esto que a veces crea resabios y nos hace bajar la cabeza y forzar el cuello indebidamente para “ser tiradores” durante el tiempo que duran esas series que tiramos. Y no, una vez más, no es buen camino.

No tengas problema en arrancar desde una posición de guardia media para ver salir bien el plato y encarar bien, y si tan sólo te queda entonces una oportunidad para romper el plato porque ya se ha distanciado, recuerda, como cuando la perdiz sale a 35 metros, ¡para eso está el izquierdo!, un único intento bueno vale siempre más que perder más tiempo con un primero fuera de gálibo y un desesperado e inútil segundo cuando ya los perdigones van fríos y casi riéndose...

Ninguno nacemos con la fuerza de voluntad aprendida, pero sí venimos al mundo dispuestos a generarla y fortalecerla, y el objetivo del cazador que va a tirar al plato en estas fechas debe ser claro y concreto: mejorar, refrescar mecánica de tiro, despertar encares y giros enmohecidos por los meses de inactividad, todo enfocado a que cuando se desvede el campo estemos en buena disposición con los lances que tengamos. Nada más.

Yo llevo años sin contar los platos que rompo, busco acabar la serie con buenas sensaciones de haber entrenado bien, y siempre lo dejo si el día está un poco ñoño y la mente me está atacando, un día de bajón emocional es un enemigo perverso para el cazador (y no digamos para el tirador), por eso es tan importante educarnos igualmente en la voluntad, en enfocar objetivos, y sacar partido de la forma que realmente nos interesa.

Imprescindible: unos minutos de reflexión y concentración previos a comenzar a tirar, debemos estar en sintonía con nosotros mismos y lo que vamos a buscar allí para que todo se encamine adecuadamente y no nos dejemos llevar desafortunadamente por los estímulos cercanos que trabajan a nuestra contra. Si el vecino de puesto tira con una superpuesta válida para unas olimpiadas y nosotros con nuestra paralela de toda la vida, que lo importante sea lo que la paralela promueva y no lo que el vecino aprecie en nuestros resultados, nos mueven objetivos diferentes, no lo olvidemos.

Otro día hablaremos de cómo comenzar a tirar al plato cuando uno es nuevo en la caza, y de cómo el compak, los recorridos y el skeet son excelentes aliados de quien humildemente sólo busca ver en cada plato una perdiz, paloma, o conejo.

Su voto: Ninguno Valoración: 4.5 (15 votos)
publicidad
publicidad

Vale que si......! pero en mis tiempos, en que los platos eran de color negro y practicando con una maquineta manual ( que ni el que la usaba sabia como iba a salir el plato) y esperándolos siempre con la guardia baja hacia unas muy buenas perchas cuando salia al monte.
€ l plato, es € l plato y la caza, caza. Saludos de un pensionista.

LA CAZA SIN ESFUERZO Y SACRIFICIO, NUNCA SERA CAZA.

Pues si Miguel, una vez más das una sabia lección de como tomarse estas tiradas veraniegas, y de como sacarle el mayor fruto, mucho más que ganar la competición del pueblo, que no es otra que "refrescar" esa agilidad que con la inactividad se va perdiendo y que a falta de codorniz o de una media veda aparente en tórtola o torcaz, será lo único que un cazador haga en cuanto a entrenamiento de tiro se refiere.
Si procuramos mantener una buena condición física, tratar de tener un perro entrenado, no hay que descuidar el tiro.
además hoy día no es como antes, donde todos o casi eran cazzadores y ademas de un entrenamiento se podía optar al triunfo por el mero hecho de ser "una buena escopeta" como se decía por aquel entonces a un cazador destacado... hoy día intentar ganar una tirada o un campeonato de foso, compack o demás disciplinas de plato, con sus trayectorias y velocidades endiabladas y competirlas con tiradores muy habituales en esta materia es engañarse... incluso aunque sean codornices o pichones, lo más probable es que un cazador tenga unos resultados aceptables, pero nada más.

saludos y muy interesante como siempre tus artículos.

Gracias por vuestros comentarios compañeros. Está claro que el tiro de caza y su dinámica es diferente a la del tiro al plato con la suya, hay que saber coger lo justo y necesario y apostar por el entrenamiento que mejor nos cuadra a nosotros. A mi, particularmente, no me gusta pasarme demasiado con los platos en la pretemporada pues me desencajan la velocidad del tiro a la caza, serán tonterías mías, pero me pasa. Eso sí, creo que viene muy bien visitar el campo de tiro al plato de vez en cuando y disfrutar rompiendo -o intentándolo como me pasa a mi...- unos platos.

¡Gracias!
Carpe Diem

20,00 €

Game Camera
(Recomendados)
129,00 €

99,00 €

Prismático infantil
(Prismáticos para la caza)

19,00 €

Visión nocturna
(Prismáticos para la caza)

179,00 €