



Al igual que el vaivén de las olas, en los últimos tiempos el calibre 16 está regresando a la orilla de la caza. Se constata que cada temporada un mayor número de cazadores mira a este calibre y descubre en él los encantos del equilibrio en estado puro, y no por ser el mejor calibre para cazar, que en esto cada uno debe decidir cual es el que mejor le viene, sino por todo lo que encierra y enseña.
Y me da la impresión que es una tendencia que va a ser complicado parar; cuando uno saborea la dulzura de una escopeta bien equilibrada, con potencial cazador, y encima en un calibre que le permite llegar estupendamente a la caza empleando cargas menores a las habituales en el calibre 12 con al menos la misma efectividad, poco queda ya por decir.
Reconozco que en torno a este calibre se mueve un halo de ensoñación y de magia, de recuerdos de antaño y de mesura en la aplicación del equipo del cazador del siglo XXI ante la caza brava, toda una amalgama que depara un mosaico de placeres redescubiertos tal vez tras décadas de caza, con
esa nostalgia tan del venador cabal que nos lleva a intentar cazar un poco como se hacía antes, cuando el mundo no era como ahora y todo avanzaba mucho más despacio, con dias de caza de sol a sol, mañanas gozosas de lances, y tardes que duraban lo que una vida entera de ahora.
Es una apuesta valiente y de valientes; después de vivir con la globalización del calibre 12 en las últimas décadas, es llamativo y sorprendente que alguien decida volver la vista atrás, sopesar pros y contras, y decidir recuperar un calibre casi olvidado por completo para reencontrarse con sus virtudes, sus limitaciones, y tomarlo como bandera del equilibrio sostenible por y para con la caza, está claro que limitando nuestro potencial damos ventaja a la caza y dejamos mucho menos rastro en el camo. Con el 16 se caza, al menos, lo mismo que con el 12, aunque con otro sabor para cada vez más y más cazadores.
Por todo esto, no puedo más que aportar 16 razones para este cambio, hay muchas más, pero con estas creo que ya podemos abrir un espacio a la reflexión y valorar si, quién sabe, la próxima temporada llevaremos repleta de cartuchos de 28 gramos y color rojo nuestra canana.
- Gran efectividad, sobre todo a media y larga distancia.
- Ligereza en las escopetas de este calibre (2,800 aprox.).
- Carga moderada y más que suficiente en la cartuchería, (28 gramos).
- Excelente llegada a la caza al salto y en mano (tiro de rabo o de cola).
- Equilibrio entre lo empleado y lo necesario ante nuestras piezas de caza.
- Variedad suficiente de cartuchería (entre 8 y 10 marcas con diferentes modelos).
- Cartuchería especializada con diferentes tacos concentradores y de fieltro
- Maximiza las prestaciones del disparo premitiendo emplear séptima para todo.
- Espectacular con las perdices a rabo, fulminante,
- No destroza la pieza de caza aún con chokes cerrados (siempre dentro de las distancias habituales de tiro),
- Muy buen equilibrio en las escopetas, con escaso retroceso.
- Amplia variedad de escopetas de calidad tanto en armas nuevas como de segunda mano,
- Aunque las yuxtapuestas son las más habituales, encontramos varios modelos de superpuesta e incluso una semiautomática en este calibre.
- Gran confort de tiro.
- Con la “barrera” psicológica de su carga, evitamos realizar disparos precipitados y largos en exceso, es decir, cazamos de forma consecuente.
- Es un calibre muy empleado fuera de nuestro país, y posiblemente si aumenta el número de cazadores españoles que lo utilicen, crecerá la oferta de armas y cartuchería.










Yo tengo 2 paralelas del calibre 16 de mi abuelo, 2 Sarrasquetas, la vedad es que estanen muy buen estado, e inclusotengo cartuchos viejos de mi abuelo(con un Galgo dbujado), la verdad es que casi nunca he ido de caza con ellas, solo cuando empezaba y la verdad no me acostumbrab al doble gatillo, si bien una vez acostumbrado te puede venir muy bien para cuando las perdices salen un poco largas.
Quiza el año que viene salga algun dia con ellas, ai acaare los viejos cartuchos y probare el "encanto" del 16
A medida que pasan los años, las temporadas de caza, estoy cada vez más convencido de que en esto de la caza deberíamos reflexionar seriamente sobre muchas cosas, pero en primer lugar sobre las armas que utilizamos para nuestra afición favorita.
Las especies objeto de caza siguen corriendo y volando igual que hace décadas, un poco más resabiadas, cierto es, motivos tienen, y sin embargo las armas son cada vez más sofisticadas y más "automáticas", y los cartuchos cada vez más perfectos, mejor hechos y "con mayor alcance efectivo".
Por tanto, tras mucho pensar, estoy de acuerdo con algunos artículos del probable nuevo reglamento de armas, aunque vaya a contra corriente, y opino que en las escopetas, sean del tipo que sean, automáticas o no, sólo deberíamos llevar dos cartuchos para disparar.
Soy un incondicional del calibre 16.
Saludos..
La verdad es que este calibre supone una oportunidad pare el reencuentro con muchas sensaciones olvidadas en la caza, no es mejor ni peor que otros, pero junto al 20 y al 28 conforma un trío de opciones totalmente válidas para quien dedida cazar de forma más coherente con la realidad, más centrado en los lances, recuperando ese cierto sosiego con el que podíamos cazar hace años, cuanto las prisas y el "lo quiero ya" no contaban para el cazador. Salir al campo suponía un paréntesis en el día a día. Balísticamente hablando tanto el 16 como el 20 son estupendos calibres, aunque cada uno tiene sus características específicas de plomeo, y por supuesto, rinden como el 12 aunque empleando menos carga.
¡Gracias por vuestros comentarios!
Carpe Diem
Hace 7/8 años que cazo con una paralela del 20 ¡ estoy encantado ! tengo otras 2 del 12 y no las uso.El calibre del 20 a mi manera de entender te hace disfrutar con mas cabeza de nuestra querida aficion y considero que es mas que suficente para practicarla.Hoy en dia la variedad de cartuchos es amplia,el tema ha mejorado considerablemente en los 3 ultimos años y no tienen que envidiar en casi nada al 12 ¡feliz temporada!