



Parece este título extraído de la saga de ‘La Guerra de las Galaxias’, de George Lucas, donde se habla del lado oscuro de la fuerza; y también guarda no poco parecido con el título de un celebrado disco de Pink Floyd, ‘The dark side of the moon’. El caso es que, con similitudes o sin ellas, el título me parece definitivo para los breves apuntes que durante unos días pretendo desarrollar en este blog sobre la trastienda o el lado oscuro de las ferias, sean éstas nacionales, autonómicas, provinciales o locales.
El primero de los temas que deseo traer a colación es el de las cifras de asistentes que, una vez celebradas, dan a bombo y platillo las entidades organizadoras de las diferentes convocatorias. Desde hace unos años, y tras hablar con algunos amigos y profesionales que, además de acudir a las ferias que se celebran en suelo español, son asiduos de las grandes citas que tienen lugar en Estados Unidos (Reno, Las Vegas, Dallas...) y Europa (Nüremberg, Dortmund y Salzburgo), admito que los números que se publicitan a posteriori sobre los visitantes me provocan todas las dudas y reservas del mundo, por lo que t
rato de entrecomillarlos y de adjudicárselos siempre a los organizadores, que son quienes, a través de sus departamentos de prensa, mandan las notas y, por ende, las cifras, las cuales, en palabras de esos amigos y profesionales a los que me refería, están infladas sin ningún pudor y no responden, ni de lejos, a la realidad de determinadas ferias.
Personalmente, ni quito ni pongo, y por supuesto no generalizo, porque sé que algunas de estas citas se encuentran sometidas a rígidos controles, aunque mi opinión, como aficionado a la caza y periodista, es que a ciertas empresas responsables de la organización de este tipo de eventos, imagino que en respuesta a unos intereses y desconocedores -o no- de lo que acontece en otros salones internacionales de mayor empaque y, paradójicamente, menos visitantes, se les ha ido la mano con los números y han convertido, de manera consciente, lo deseable en real.
Así las cosas, ¡cuidado con las cifras!, no vaya a ser que algún día vengan los agentes de la autoridad y, como si se tratase de una manifestación, desinflen el globito numérico a base de mediciones que convierten cualquier acto, por multitudinario que sea, en una nadería de cuatro pelagatos.









