



Leía ayer el suplemento dominical XL Semanal y encontré entre sus páginas una fotonoticia de dos osos en medio de una calle en una localidad japonesa. El título para el breve texto que acompañaba a la imagen era el siguiente: "Peligro: invasión de osos". Además, en la información se hacía referencia al incremento de los ataques de oso en Japón, los cuales habían causado cuatro muertos y ochenta heridos el año pasado, circunstancia que llevó a las autoridades niponas a permitir la caza de 400 ejemplares en el mismo periodo.
Sin embargo, no me chocó tanto todo lo anterior como el hecho de responsabilizar de estos acontecimientos al cambio climático. Porque al paso que vamos, igual que para el ser humano la respuesta a todos sus males parece encontrarse siempre en el tan manido estrés, en el caso del medio natural es el cambio climático el chivo expiatorio de todo y el causante de aquellos desarreglos para los que no se encuentra explicación.
Por tanto, será también culpa del cambio climático la arribada de jabalíes a Barcelona -también a otras ciudades españolas- en los últimos tiempos, o el caso de los venados que, como consecuencia de la sobrepoblación existente en el Parque Nacional de Monfragüe, se dejan ver en las inmediaciones de las localidades próximas, o el hecho de aquel urogallo ("Mansín" creo que le llamaron) que se paseaba tranquilamente por las calles del pueblo asturiano de Tarna, o tantos y tantos sucesos -dentro y fuera de nuestras fronteras, más o menos simpáticos- en los que los animales salvajes pierden su ancestral temor al hombre y se acercan a nuestros núcleos de población por diferentes motivos (alimenticios, protección frente a otros depredadores, búsqueda de nuevos territorios, etc.).
¿No será, señores míos, que la ausencia de predadores naturales -o su baja incidencia sobre las especies presa- en casi todos los ecosistemas del planeta y las numerosas cortapisas que, con carácter general, se pone a la actividad cinegética llevan a las poblaciones de muchos animales a crecer sin control, saturándose en un principio los hábitats tradicionales (grave riesgo de enfermedades) y buscando después los excedentes de esas especies nuevas áreas que ocupar más cerca del hombre (riesgo de accidentes en carretera, daños agrícolas, etc.)?
Antes de que hechos como los comentados -que no por numerosos dejan aún de ser anecdóticos o curiosos- se generalicen y pasen a convertirse en problemas, se agradecería un poco más de seriedad a la hora de abordar estos temas y no recurrir siempre a cabezas de turco o a típicos tópicos como forma de explicación de los mismos. Y si no, tomen nota del reportaje publicado también ayer en el diario 'El País' sobre el asunto de los venados de Monfragüe, cuyos título y subtítulo son los siguientes: "Sin cazadores para los ciervos" y "El exceso de hervíboros amenaza la flora y la ganadería de los parques nacionales". Aunque tarde, resulta revelador que hasta en un periódico como éste se hayan dado cuenta de la mala gestión medioambiental llevada a cabo en los Parques Nacionales en general y en Monfragüe en particular.
Si el mundo en el que vivimos es como es, porque así lo han querido el ser humano y sus actos a lo largo de la Historia, demos -pero sin ambages ni eufemismos- a la caza el papel que le corresponde como garante de una naturaleza equilibrada, pues de lo contrario, si los animales silvestres siguen con su 'política invasiva', quizá a más de uno le sorprenda que el oso no es tan simpático como creía por los cuentos y películas infantiles, que un venado nada tiene que ver con el padre de Bambi en la película de Disney y que la jabalina (sobre todo con sus crías) es de todo menos una cerdita entrañable.










En estos momentos, me preocupa mucho más otra cosas relacionadas con la caza que el hecho de que haya muchas reses. Sólo es culpa de la Administración, ya que si hiciera una caza social y asequible a todos los cazadores no habría problema.
Otro hecho a tener en cuenta es el tema de los buitres. Se ha confirmado que han realizado varios ataques a animales vivos, hecho muy a tener en cuenta por el ser humano. ¿Os imagináis la película de "Los Pájaros", pero en realidad, y con buitres? Puede ser muy peligroso, pero si estos carroñeros no disponen de su alimento, tendrán que buscarse la vida de alguna manera para sobrevivir. La administración debe actuar con este caso ¡YA!