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El Blog de José María García

Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, entré a formar parte de Grupo V en 1999, ejerciendo primero como redactor de las revistas Federcaza y Caza Mayor, más tarde como redactor jefe de las mismas y, desde 2006 hasta el momento presente, como director de Perros de Caza y Caza Mayor, así como adjunto a la dirección de Federcaza. Soy uno de los responsables de esta página web y practico tanto la caza menor con perro como la caza mayor en montería, rececho y aguardo.

 

Arranca la temporada

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La berrea del venado resulta el mejor de los preludios a una nueva temporada general de caza mayor. Para algunos es el tiempo de caza por excelencia del ciervo ibérico, aquél en el que, en forma de buenos trofeos y de ejemplares selectivos, y amparados en el celo de la especie, más adecuadamente se gestiona la población de cervuno de un acotado mediante la práctica de la actividad cinegética. Otros, en cambio, se decantan por la montería como modalidad para dar caza al mayor de nuestros cérvidos, aunque a éstos aún les quedarán unas semanas para disfrutar del encanto de los puestos tocados en suerte, del bullir de los perros de rehala enardecidos por los perreros y de los movimientos de los animales por las manchas: cautelosos cuando presienten el peligro y tratan de vaciarse sin ser vistos, atropellados cuando llevan detrás a los canes o notan cerca su presencia.

Sin embargo, ahora le toca el turno a la brama y a los recechos que durante la misma se llevan a cabo, los cuales, y no creo equivocarme mucho con jabaliel vaticinio debido a las buenas condiciones del campo en la época de formación de las cuernas de los venados, se saldarán con éxito porque en cotos, fincas y Reservas hay muchos y buenos trofeos. Y yendo un poco más allá, porque en breve, como apuntaba antes, se iniciará la temporada de monterías y batidas, auguro que a ésta se le podrán reprochar algunas cosas, pero no que en los cazaderos falten reses, entre otras cosas porque muchos, ante la reducción de la demanda en campañas anteriores por la crisis económica, han dejado de cazarse o lo han hecho en menor medida de lo acostumbrado. Quizá el adelanto electoral programado para el 20 de noviembre calme un poco la tensión política y devuelva parte de la confianza -muy necesaria dentro y fuera de nuestras fronteras- que tanto precisa nuestra economía para su reactivación. Sí, las malas cifras de desempleo, de déficit, etc., siguen ahí, aunque con un panorama algo más sereno tal vez se empiecen a atisbar signos que nos hagan albergar esperanzas para un país ahíto de parches con tufo electoralista a la hora de afrontar los problemas de fondo y ayuno de firmeza cuando de tomar decisiones de choque se trata. Devueltas la confianza, la esperanza y la firmeza, no duden que la mala situación por la que atraviesa España, aunque no resuelta, se verá de otra manera, y eso, créanme, tendrá su traducción en la caza en general y en la mayor en particular.
Porque lo que es difícil de aguantar, en un colectivo como el de la caza mayor, es que a una muy mala campaña montera pasada, en términos de negocio y/o contratación, le sigan un acusado descenso de las cacerías europeas primaverales (principalmente a los corzos) realizadas por aficionados españoles y un derrumbe de las salidas cinegéticas al sur de África, con especial incidencia en esos safaris de iniciación o de antílopes medianos y pequeños y facos que años atrás se contaban por cientos llegado el verano.

Puesto que las cosas no pueden seguir como hasta la fecha, necesitamos un revulsivo, de la índole que sea y provenga de donde provenga, para que la ilusión por el ‘producto’ caza vuelva a apoderarse de nosotros y un mayor ‘consumo’ del mismo reflote un subsector dentro del sector primario cuyos números, a pesar de las circunstancias actuales, avalan su importante papel, presente y futuro, en un medio rural español que no anda sobrado de alternativas productivas de rentabilidad demostrable.

Esperemos que las lluvias de este mes, que suelen ser desencadenantes de una buena berrea, traigan algo más que agua para que no sólo durante esta brama, sino también en el ejercicio general de caza mayor, seamos testigos de cómo el ánimo y la ilusión regresan de nuevo a la actividad venatoria. 

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